Carmen y la Historia sin pizarrón

escuela-primaria-escuadron-31-sc-rbv-1Existen días en los que las noticias se esconden. Entonces, se debe buscar fuera de la cotidianidad. Así, de repente, el acontecimiento más novedoso aparece en la escena menos observada por otros.

De tal manera, el pasado 3 de septiembre, apareció la imagen que acompaña este texto. Carmen Martínez Dreke, pasaba inadvertida para los transeúntes de la zona hospitalaria de Santa Clara. Pocos detuvieron la mirada en la maestra recién estrenada en primer grado. Aunque acumula trece años de ejercicio profesional.

Parecía normal verla en ameno diálogo con sus 25 alumnos. Ella les hablaba del Che. De la Batalla librada aquí a finales de 1958. De que en esa edificación, antes radicó el Cuartel 31 del ejército bastistiano. Del monumento que rinde eterno tributo a los rebeldes caídos aquel último día de diciembre. De que uno de ellos fue Fernando Cuesta Piloto, cuyo nombre lleva el seminternado donde comenzarán la vida de pioneros.

La mañana transcurría sin novedad para los santaclareños. Los pequeños permanecían concentrados en las anécdotas relatadas por la educadora. Uno de ellos, Allán Rivero Luis, pidió permiso para decir los primeros párrafos de la carta de despedida del Guerrillero Heroico dirigida a Fidel. «Mi abuelo Emilio me la está enseñando», explicó.

Carmen, emocionada, solicitó aplausos y retomó la clase. Insistió otra vez en la pronunciación de escuela. Y es que el objetivo consistía en realizar el análisis fónico de esa palabra.

«Estamos en el período de familiarización —refirió la maestra— antes de enseñarles a leer y escribir deben poseer un buen desarrollo del lenguaje».

Por eso prefirió prescindir de la tiza y el pizarrón. Trasladó el aula a los exteriores del centro docente para explicar el significado de un término todavía por descubrir. Pero, con certeza, cuando sus alumnos aprendan a leer y escribir llevarán consigo la Historia de su escuela.

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