Diana apostó por la mujer… ¡Y venció!

Desde que escuché hablar de la teleserie Diana, el título me sugirió nombre de mujer. Incluso esperaba que apareciera algún personaje llamado así. Pero sandra-140x3002enseguida entendí que se trataba de un símil. De otra manera de sugerir, en cada capítulo, un tiro al blanco de nuestra cotidianidad.

Mas, en su «dardo» 35 lanzado anoche observé con satisfacción cómo Diana se   multiplicó en el rostro de dos niñas. ¿Final inesperado? Sí, al menos para mí.
Sonreí con la ocurrente respuesta de Fernando: «He dado mi aporte contra el decrecimiento poblacional», y lo traduje como la apuesta segura de Rudy Mora a favor de las féminas.

No sé a ciencia cierta si estuvo entre las intenciones del realizador. Lo verídico está en que como espectadora sentí el reconocimiento merecido a quienes procreamos. Celebro la manera respetuosa conque reflejó nuestro mundo interior.

Ahí se reflejaron los distintos conflictos de las mujeres, por eso le concedo todos los méritos y aplausos a esta teleserie. La maternidad, en primer lugar, constituyó el hilo de un collar que enlazó perlas preciosas como Fina — verdadero oro molido, como decía su esposo Evelio—, y qué decir de Violeta, capaz de compartir su corazón y convertirse en Tata para Fernando.

Pocas cuestiones propias de nosotras quedaron al margen. Allí estuvieron las suegras, buenas o menos buenas. Las tolerantes, o no. Las simpáticas como Maíta y las que le dicen al pan; pan y al vino; vino, como la madre de Andrés. Por eso no congenian con nueras parecidas a María Teresa. ¡Y he ahí un punto para detenerse!

Admirable la actuación de Broselianda Hernández, y mucho más loable el mensaje de que Don Dinero no lo puede todo. Y que lamentablemente poncha las relaciones humanas. Desde un matrimonio, hasta la amistad con quien posee mejor situación  económica.

Sandra, Alicia, Lupe, Griselda, Patricia, Caridad y las novias de Juan Carlos aparecen como sumatoria de cuánta felicidad o insatisfacción vivimos las cubanas. A nosotras también nos preocupa que el agujero de la capa de Ozono continúe creciendo, pero casi nunca tenemos tiempo para detenernos a pensar cómo solucionar un problema que implica a todos. De ahí que considere atinado utilizar a una reportera para lanzar la interrogante en los minutos finales —otro motivo para sentirme reconocida—, y mucho más certero fue poner la respuesta en boca de los hombres.

Con el «telescopio femenino», y sin apasionamientos, opino  que con ese toque final se logró algo de  equilibrio en cuanto a igualdad de género. Sobre todo porque fue un padre, con sus dos hijas en brazos quien resumió las apuestas diarias de Diana. Así se lanzó un tiro seguro al blanco de las féminas y finalmente, Diana venció.        
          
Ver Prensa cubana comenta que llegó a su final la polémica teleserie Diana

Rodaje de la teleserie Diana

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

32 ÷ = eight