Hermanas Solidarias

foto1-la-hermanas-aida-izquierda-y-arelys1Desde 2008, septiembre pasó a ser un mes inolvidable para las hermanas Arelys y Aida  Aguiar González. Los azotes del huracán Ike —durante la madrugada del domingo 7— desplomaron el techo y quebraron las paredes de la escuela rural Los Maceo, aledaña a su vivienda en la comunidad La Minerva, del municipio Santa Clara.

No medió un día más para ofrecer su casa y acoger en ella a los 16 alumnos y tres maestras del centro docente. «A penas existía espacio para todos, por lo que mi hermana Aida adaptó su sala, la cual tampoco es muy amplia, para recibirlos allí», especifica.

«No tuvimos que pedírselo, y las admiramos por su inmediata respuesta», refiere la educadora Mery Alfonso Pulido, al frente del plantel multígrado. Añade que con anterioridad contribuyeron a la evacuación de los medios de enseñanza. Sobre todo los televisores, computadoras y videos.

«Es que ahí hemos estudiado todos los guajiros de esta zona —argumenta Aida— ante cada emergencia ciclónica siempre hemos participado en el cuidado de los materiales escolares. Pero esa vez fue arrasador».

Durante los cuatro meses siguientes, en el hogar de Arelys y Aida se le asignó la mayor área posible a los pupitres. Lo pequeño se hizo grande mientras compartían las rutinas diarias con tizas, pizarrón y las horas de recreo.

Únicamente resultó imposible utilizar los medios audiovisuales, mas no impidió vencer los objetivos docentes educativos de cada grado. «Vivimos días de gran tensión —comenta Mery— pero ellas cooperaron como no lo imaginábamos. Arelys, incluso, se encontraba en plena faena constructiva porque le habían asignado un módulo de vivienda, a través de la CTC.  Sin embargo, prefirió apretarse un poco entre los sacos de cemento, bloques y arena. Nos concedió su antigua casa para que los alumnos no perdieran las clases».

CUANDO LA VIDA CAMBIÓ  

Tras cada tormenta, muchos tararean la melodía de Arnaldo y su Talismán. Podrá parecer una verdad de Perogrullo, pero lo cierto es que para la escuela Los Maceo no existe otro estribillo que ilustre mejor cómo aparecieron las estrellas cuando el ciclón ocupó el lugar de los recuerdos.

«Sin duda, la vida nos cambió por completo. El huracán Ike indica un antes y un después en la historia de la escuela. Dicen que no hay mal que por bien no venga. Para nosotros, lo fatídico se trastocó en beneficios anhelados durante años», coinciden las educadoras Mery, Marta González Gil y Ariadna Machado Yánez.

Lo afirman porque, a la par de las jornadas de clases impartidas en los hogares de Arelys y Aida, una brigada de la ECOA 44 reconstruía el inmueble. Todos en la comunidad aportaron sus horas de trabajo voluntario para agilizar las labores. Así, antes de finalizar diciembre de 2008, el centro educacional contaba con una moderna edificación.maestra-meryesc-rural-los-maceo-cga-1

Las tres aulas quedaron muy confortables. Pero lo que más agradecen docentes, alumnos y padres son las actuales condiciones de los baños. «Quedaron muy lujosos —opina Arelys—pues los anteriores eran letrinas muy rústicas».
A ellos se añade la posibilidad de contar con una turbina para el abasto de agua y las áreas deportivas para voleibol y baloncesto. Tampoco existían la cerca perimetral y el jardín que embellece los alrededores.

Nada queda entonces, de aquellas maltrechas paredes levantadas en tiempos del gobierno de Gerardo Machado. La naturaleza las arrastró con los fuertes vientos de Ike, y sin perder tiempo, se impuso el esfuerzo colectivo y la solidaridad.

LOS SUEÑOS DE JOSÉ TEY

jose-teyEl joven santiaguero José Tey Saint Blancard (Pepito Tey), no tuvo tiempo de ver realizados sus sueños como maestro normalista. Por inquieto y emprendedor, enfrentó las funestas consecuencias de la política maniobrera de los gobernantes de turno, en la década de los años 50. Por eso aparecía en primera fila para luchar por  la reivindicación y el asentamiento nacional.
Junto a Frank País y Léster Rodríguez organizó el Movimiento 26 de Julio, cuya fuerza y precisión pusieron en jaque al ejército de la tiranía. También figuró en el primer plano de la dirigencia estudiantil universitaria como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria Oriental y fundó el Directorio Estudiantil Revolucionario en Santiago de Cuba, para enfrentarse a la tiranía y continuar la lucha.

En varias oportunidades, él ofreció su casa para el entrenamiento y manejo de las armas a utilizar por quienes participarían posteriormente en el alzamiento armado del 30 de Noviembre de 1956, cuyo objetivo fundamental consistía en apoyar el desembarco del yate Granma, por Playa Las Coloradas.
En su morada, también se reunieron los combatientes, la víspera de ese día. Allí ultimaron los detalles organizativos e impartieron instrucciones precisas para que todos entendieran el carácter de la acción a emprender. Su actitud evidenció que entre los participantes resultaba uno de los más destacados por lo que constituye un ejemplo para todos los jóvenes revolucionarios cubanos.
Vestido de verde olivo y con el brazalete rojinegro del M-26-7, se  alzó por el rescate de la libertad, aquel 30 de noviembre. Las tiránicas balas truncaron su vida. Junto a él cayeron dos de sus entrañables compañeros: Otto Parellada y Antonio (Tony) Alomá.

Coincidentemente, el 2 de diciembre de 1956, José Tey cumpliría 24 años. Quiso la historia, inscribir la fecha como inicio de las luchas insurreccionales del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. Luego, con la victoria del 1º de Enero de 1959, los cubanos emprendimos el camino de hacer realidad los sueños del joven maestro santiaguero.    

MEDALLA POR LA SOLIDARIDAD

Por el desinterés y solidaridad con que actuaron las familias que ofrecieron un espacio de su vivienda para convertirlas en aulas, como lo hicieron las hermanas Aguiar González, el venidero 30 de noviembre se les impondrá la Medalla José Tey. Se trata de una de las tres condecoraciones más importantes que, a propuesta del Ministerio de Educación, otorga el Consejo de Estado .
Tan alto reconocimiento lo propone el MINED como un estímulo  moral a los educadores cuya labor constituye un aporte al desarrollo educacional y con méritos relevantes en la solución de problemas docentes. Por primera vez —de forma excepcional—, la recibirán personas no vinculadas directamente al magisterio, pero que constituyeron una ayuda imprescindible para el buen desarrollo del curso escolar 2008-2009.

Fotos: Ramón Barreras y Crystian González

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