A Juana Rosa

«Me queda vivir»

Por Rayma Elena

Era domingo. Un día bueno para la vida —hubiera dicho Juana Rosa—. Pero este 20 de diciembre una verdad distinta repicó demasiado temprano en los teléfonos, en las puertas, en los correos de quienes la queríamos.juana_rosa_vazquez

Por eso, antes de que el sol llegara para mitigar el frío que ella no
hubiera deseado para sus mañanas, ya los floreros intentaban cumplir exigentes pedidos: «Flores amarillas, como le gustaban»; «Un ramo bien grande de orquídeas y azucenas a nombre de su madre»… «¿No tiene mariposas…?»
¡Qué flor hubiera sorprendido a quien tantas había recibido, a la conocedora del nombre de muchísimas plantas! Sí, porque antes de ser Juana Rosa la de la Biblioteca (Provincial Martí), las Ciencias Naturales la tuvieron como alumna en la Universidad, y luego, de profesora.

Habían pasado más de cuatro décadas desde entonces y hasta este adelantado comienzo del 20 de diciembre de 2009. Un grupo de amigas buscaba ponerle nombres y hechos a la fecha: «Natalicio de Villena…»; «aniversario de Melaíto»…, y el silencio marcó la ausencia de la meticulosa indagadora de las efemérides culturales, que desde CartaCuba y desde Guamo nos llegaban con la firma de Juana Rosa Vázquez Díaz.

Era domingo, día para un ramo como los que le gustaban; pero esta vez el celofán guardaba un aroma triste y tarjetas con breves adioses.

Mientras, la emisora CMHW trasmitía la primera evocación a la  eterna Presidenta de la ASCUBI (Asociación Cubana de Bibliotecarios) en Villa Clara, a la colaboradora de los medios de prensa, pedagoga, investigadora con decenas de estudios bibliotecológicos, bibliográficos e históricos, promotora cultural.
Seguidamente, las bocinas de las farolas de su querido Parque Vidal amplificaban el intento de traer, al menos, algo de la
alegría que ella prefería para cada amanecer: Roberto Jiménez cantaba Como un eterno hechizo, una de sus composiciones, ganadora del tercer premio en el Festival Gustavo Rodríguez en el año 2004.

Y es que en la familia Vázquez Díaz siempre hubo días buenos para la música: su padre, Evelio, alternó otras profesiones con la de músico de la  Banda de Santa Clara; su mamá, Cachita, formadora de varias generaciones de músicos, y Mima, la hija, profesora de Apreciación Musical antes de ser bióloga y bibliotecaria; afinada animadora de tertulias acompañándose con su piano, cantautora; concursante en los festivales del Creador Musical, ¡y hasta Elena Burke le puso voz al sentimiento del bolero-canción Invierno triunfal, que compuso Juana Rosa para la edición de 1974.

Invierno distinto el del pasado domingo. La música, las flores, las noticias… anticipaban el encuentro de entrañables compañeras que compartieron su pasión por la bibliotecología: las de casi una vida entre libros, catálogos, colecciones; sus primeras alumnas, las de hace apenas unos años… Junto a los familiares, estarían los vecinos, los amigos de todos sus días, los de la Campaña de Alfabetización, de la Escuela Normal para Maestros…; algunos que llegaron después, para, incluso, hacerse amigos de los muchos amigos de Juana Rosa.

Pero esta era una reunión diferente, en la que su presencia había sido tomada por los recuerdos: modales incorruptibles; aquellas frases tan propias, sabiduría y rectitud merecedoras de respeto, sentido inmenso de la amistad. ¡Y qué manera tremenda de disfrutar y pelear la vida!

Así transcurrió la mañana y parte de la tarde del pasado domingo. Alguien dejaba en casa su día de cumpleaños para acompañar a la amiga; otra persona resumía su sentimiento: «Me he quedado con media Santa Clara; la otra mitad era Juana Rosa». Cuántos se admiraban por el largo calendario de su resistencia, que este 20 de diciembre concluyó con el «Gracias a todos», dejado como postrer encargo por quien después de haber hecho tanto, todavía nos dijo: «Me queda vivir».

Otra razón para que no falten buenos momentos para el recuerdo. Quizás, el próximo 30 de agosto en su cumpleaños 67… O mejor, cualquier día en que haya flores, música, libros, tertulias, amigos…, y otras sabias y felices maneras con las que Juana Rosa nos hará sentir siempre el eterno hechizo de su vida.

Be Sociable, Share!

3 pensamientos en “A Juana Rosa

  1. avatarRosa C. Báez

    Osmaira:

    Desconocía este triste hecho… que me llena de dolor por la pérdida de una compañera de tantos años: siempre compartíamos al menos unos minutos, cuando los azares del trabajo llevaban a “Juana Tocaya” a reuniones y encuentros en la Biblioteca Nacional. Te ruego trasmitas en lo posible mis condolencias a sus familiares, a Rayma, a Felipe, a Flavia, a todos los compañeros de la provincia que estarán sufriendo tan sensible perdida

    Rosa

  2. Pingback: A Juana Rosa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

− seven = one