Nenita y sus muñecas

hogar-de-anciano-rbv-1-largeEntre sus manos nonagenarias se observan tres muñecas incompletas. Pero la anciana no necesita más juguetes que esos para pasar sus días.

Las horas transcurren tranquilas mientras ella las abraza, acaricia e intenta dormirlas.

Nenita, apenas se detiene en quien viene a visitarla. Cuando lo cree necesario intercambia algunas palabras. «Pero padece de demencia senil y casi nunca habla», advierten las enfermeras.

Desde hace cinco años, para María Valiño Yera, el mundo se redujo a sus muñecas. Durante este tiempo ha permanecido en el Hogar de Ancianos Dr. Mario Muñoz, en el municipio villaclareño de Camajuaní. Nunca tuvo hijos, aunque sí se dedicó al cuidado de sus sobrinos. Por eso recibe con frecuencia las visitas de sus familiares más cercanos: Odalys y Rosalina García Yera.     

Para la enfermera Berta María Jaramillo Contreras resulta un placer atender a Nenita, la cual su fue su vecina durante muchos años. «La conozco desde mi niñez. Era muy cariñosa con todos los pequeños del barrio».

La muchacha asegura que Nenita siempre tuvo dentro de sí un amor maternal. La vida no le permitió materializarlo como lo indica la naturaleza femenina. Tal vez sea la razón poro la que en los albores de sus noventa años, y en la senilidad de su salud mental se aferre a expresarle tanto amor a las muñecas.

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4 pensamientos en “Nenita y sus muñecas

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  2. avatarOsmaira Autor

    Gracias, y al verla personalmente en la tranquilidad del hogar de ancianos comprendí mucho más la grandeza de nuestra Revolución que no deja a nadie desamparado.

  3. avatarYenkys González Gómez

    Hermoso conocer personas así, y muchas más viven hoy en el anonimato y la sencilles del día tras día, entregándose y dejando huellas en la vida, las que permitirán en el futuro llegar de nuevo a ellas y decir “te acuerdas de … que clase de mujer fué”
    Y así sus virtudes nos harán cuestionarnos las nuestras, en ara de ser también recordados como hombres y mujeres de bien.

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