«El Che nos convoca a miles de Aconcaguas»

Fotos: Ramón Barreras Valdés

bandera-para-colocar-en-pico-turquino-rbv-1-large1«Los Cinco Héroes son esos alumnos del Che. Esas personas que quisieron ser como él y lo lograron. No  claudican, siguen aferrados a su convicción, deben tener miles de oportunidades para rendirse y ser libres de espacio geográfico y físico, porque libres de sentimiento y pensamiento ya lo son, de lo contrario no estarían tan firmes defendiendo sus ideas», expresó Alcides Bonavitta, uno de los argentinos que ascendió al Aconcagua en gesto solidario con los antiterroristas cubanos.

Frente al haz de luz convertido en estrella, muy cercano a la intimidad del nicho donde descansa el Guerrillero de América, vi llorar a un hombre. Quizá mientras crecía, allá en su Argentina natal, a Pablo Fernández nunca le advirtieron que para los de su sexo está prohibido el llanto. Tal vez, por pertenecer a una generación desprejuiciada, no sintió pena de que observaran cómo intentaba secarse los ojos.

Fueron lágrimas salidas desde las fibras más sensibles de su personalidad, porque vino al encuentro con otro hombre —tan humano como él mismo— cuyo ejemplo lo inspira a seguir escalando las más empinadas elevaciones del mundo y reclamar, desde cada altura, libertad para los Cinco cubanos presos injustamente en los Estados Unidos.pablo-fdez-rbv-6-large1

Pablo suspiró hondo. Emocionado buscó palabras precisas para  expresar lo que sintió dentro del Memorial donde, en silencio, sostuvo un diálogo con el Comandante Guevara:
«Puedes venir un montón de veces y cada vez que te encuentres aquí, delante del Che te darás cuenta de todo lo que hace falta. Es como si él te interpelara sobre qué vas a hacer. ¿Qué pensás hacer? Sentí eso. Nos convoca a miles de Aconcaguas. Él te está preguntando si vas a seguir así, pensando en Cuba. Cuesta mucho pararse frente a sus restos y no vivir una emoción tan fuerte. ¡Porque falta tanto por conquistar! No alcanzan todos los Aconcaguas del mundo para lo que él puede convocar.»

Los ojos de Pablo se humedecen otra vez mientras invita a sus compañeros a hablar. «Ellos lloran tranquilos, yo no», dice, al tiempo que intenta contener otra vez las lágrimas.

Es el instante en que Alcides Bonavitta ofrece su criterio:
«Llegar al Che, bueno, uno se siente tan pequeño que no hay elevación que le compare. La emoción es enorme y la pequeñez que uno siente al estar frente al Mausoleo, en su nicho, es tremenda. Pero se siente un compromiso de tratar de ser como el Che. Todos tenemos que tratar de imitarlo, por lo menos un porcentaje mínimo de lo que él hizo y ser consecuente con los tatuajes que nos hacemos. Yo, por ejemplo, llevo uno en el hombro izquierdo.»

alcides-bonamita-rbvPero sus azules ojos también brillan y se enrojecen. Tampoco logra contener las gotas que intentan rodar por sus mejillas. «Disculpen, esto es indescriptible». Entonces, con voz quebrada, interviene Santiago Vega. Él comparte los sentimientos de sus coterráneos y como constancia firmó el libro de visita del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara donde resumieron que:

«Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz
Toda la fuerza de la verdad, la justicia, la belleza y el amor, a penas nos acerca al Che. Firmes junto a los 5. Firmes junto a Fidel y Raúl. Firmes Junto a Cuba….»

DEL ACONCAGUA AL TURQUINO

La iniciativa de Pablo de llevar hasta la cima del Aconcagua —el llamado Techo de América—, dos banderas para reclamar justicia por los cubanos René, Ramón, Fernando, Gerardo y Antonio, se convirtió en motivo para que el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) invitara a los protagonistas, Santiago Vega y Alcides Bonavitta a realizar una acción similar ascendiendo la elevación más alta de Cuba; el Pico Turquino.

Allá, en la fría elevación andina, los escaladores argentinos dejaron un blasón en-el-aconcaguacon el texto: Obama libera ya a los Cinco Héroes Cubanos. La bordaron ellos mismos con letras negras y en los idiomas Español e Inglés. Una réplica del estandarte fue mostrado ayer en el encuentro internacional de solidaridad con Cuba, efectuado en el Palacio de las Convenciones.

«La otra bandera —explica Santiago— contiene el logotipo realizado por Gerardo en el 2001. Ahora constituye un símbolo con el que se identifica, a nivel internacional, la lucha contra el terrorismo por la cual tan valerosos hombres fueron encarcelados arbitrariamente. Quisimos traerla y entregársela a los familiares de los Cinco. Las madres y esposas de ellos, acordaron que después de subir al Turquino se ubique definitivamente en el Museo de la Batalla de Ideas, en el municipio matancero de Cárdenas.»

—Al Turquino también llevarán un mensaje de Gerardo y subirán algunos miembros de las familias de los Cinco Héroes.

—Sí, con nosotros irán los más jóvenes, entre ellos Irmita, la hija de René. Días antes del ascenso al Aconcagua, supimos que nos había enviado una carta, pero solo pudimos leerla cuando bajamos. Nos transmitió mucho ánimo. También, con fecha 29 de enero, nos llegó otra de Gerardo, donde nos dice: «A varios días de haber conocido la noticia de su hazaña aun nos conmueve tan hermoso gesto, los Cinco les expresamos nuestra admiración y les prometemos que algún día habremos de llevar hasta lo más alto del Pico Turquino un símbolo de nuestro eterno agradecimiento por la solidaridad con la que compañeros como ustedes nos han honrado durante tantos años. ¡Hasta la Victoria Siempre! Reciban un abrazo revolucionario de  Fernando, René, Ramón, Antonio y Gerardo. Prisión Federal de Virtolbill, California.»

Con ese texto, los fraternales argentinos confeccionaron otra bandera que dejarán en la mayor altura de la Sierra Maestra. Junto al busto de José Martí, ondeará jubilosa. Bajo la lluvia, el sol y la luna se multiplicarán los gritos de libertad y será como escucharle decir al Maestro: «Cuando se conoce la vida, sólo el deber es grato; sólo él es digno de obediencia; sólo él da fuerzas para afrontar la malignidad de los hombres.»

Con esas mismas fuerzas, Alcides, Santiago y Pablo enarbolan sus banderas por la justicia. Desde los distintos medios de prensa para los cuales trabajan en la Patagonia cada uno difunde las verdaderas causas por las cuales los antiterroristas cubanos cumplieron con el deber de evitar la muerte de sus compatriotas cubanos y de personas inocentes en los propios Estados Unidos.

«Cuando Pablo nos acerca a los motivos por los cuales fueron encarcelados —rememora Alcides—, empezamos a profundizar un poco más en sus razones para combatir el terrorismo. Uno no puede negarse a ser suya la causa que ellos defienden. Ahora mucho más, después de conocer a sus familiares, representa un compromiso sumarnos a la lucha  contra esa injusta condena que les han impuesto.»

ENCONTRAMOS UN PUEBLO FELIZ

Una experiencia inolvidable para los tres visitantes resultó marchar junto a los cubanos este 1º de Mayo. Al respecto opinó Pablo:
«Ante esa multitud en la Plaza José Martí, entendimos que en realidad Cuba no está nunca marchando sola. Los miles de trabajadores que en todo el planeta reciben noticias a través de la  radio, la televisión e Internet —por dos o tres minutos—, para acercarse a lo que ocurre en el mundo en su Día Internacional, terminan conociendo que en la Ciudad de La Habana se concentraron millones de personas. Cualquier noticiero y despacho periodístico hace referencia obligada a lo que acontece en Cuba. Eso significa que de alguna manera terminamos estando más cerca en el día de todos los pobres de la tierra.

«Nos sentimos parte de esa masa enorme de seres humanos que quiere salvar a la humanidad, o cambiar este estado crítico de las cosas. Nos sentimos parte de esta isla. Uno de los lemas que más se escuchó por estos días fue «Cuba no está sola». Nosotros, que venimos desde la Patagonia queremos decirles a todos ustedes que en verdad, quienes no estamos solos somos nosotros, y que por suerte, tenemos a Cuba a nuestro lado.»

Entre tanto Santiago añade que tenía conocimiento de cómo vivimos los santiago-vega-y-alcides-bonavitta-rbv-11-largecubanos. «Uno va siguiendo a la isla y lo que vive, pero aún así al llegar nota que a pesar de ser un pueblo totalmente cercado, son felices con lo que tienen. Lo reparten entre todos, sonríen. Por eso, cuando pensamos en preparar el viaje y Pablo, junto a un compañero de Prensa Latina propuso llevar la bandera por la liberación de los Cinco, automáticamente, sentimos orgullo, como un pequeño aporte, como algo más en la lucha que se realiza en el mundo. N se sientan solos, los tenemos muy incorporados, y no podemos comprender el asedio permanente hacia y contra Cuba. Lo vivimos a través de los medios de comunicación en Argentina. No podemos entender el daño que se ha hecho durante esto años.

«Cuando se habla de Cuba, siempre dicen que están mal, que son todos pobres, sin acceso a Internet, que están detenidos en el tiempo, y acá lo que veo, además de la alegría vivida el 1º de Mayo, que fue muy fuerte,  yo creo que ha sido uno de los momentos más alucinantes de mi vida, veo esa igualdad que no existe en el resto de Latinoamérica. Por lo menos en mi país, donde hay personas comiendo de la basura, existe desnutrición infantil, con altos índices de desempleo.

«Las circunstancias, de cierta forma, nos emparentó para estar acá, nos llenamos de amor y coraje, solidaridad, para ascender al Pico Turquino. Teníamos una idea de lo que es el pueblo cubano y estar aquí nos amplió lo que conocíamos. Más que un privilegio era un deber haber venido acá.»

«Estamos comprobando —interrumpe Alcides— las reales sensaciones de haber subido el Aconcagua. Sentimos mucha alegría al poder llegar a la cumbre y dejar allí la bandera donde le pedimos a Obama que libere ya a los Cinco Héroes Cubanos. Pero las verdaderas sensaciones son las que sienten ahora cuando conocemos de cerca la solidaridad del pueblo cubano. Lo asumimos como una deuda eterna con ustedes. Este viaje nos convierte en mejores personas,  no seremos los mismos cuando retornemos a nuestro país. Estaremos conscientes de asumir nuevos compromisos con la humanidad.»

«Durante el desfile, leíamos una ramera (poulover) en el que se decía Comandante en Jefe Ordene, y cómo no va a ser así. Cómo no ponerse a disposición de un pueblo como el de ustedes son sensaciones que no se pueden describir con palabras sino con actos y estar siempre a la orden de Fidel. Es un compromiso de por vida.»

«Tenemos muy claro, la falsedad y la campaña difamatoria de los grandes medios. La mejor manera de defender a Cuba es mostrar quienes son sus enemigos. O sea los estados cuyos gobiernos saquean, hambrean y martirizan a los pueblos. Los que entran a un pueblo para sacarle su petróleo, los que asesinan a periodistas en Honduras y enseñan a torturar a militantes de la izquierda en Latinoamérica», concluyó Pablo.

«En argentina se desconoce todo lo que tiene que ver con la historia de la Revolución cubana, lo histórico y lo actual. De la vida del Che hemos leído lo verídico y las difamaciones sobre su personalidad. Más que información o datos específicos quisimos conocer cómo ven los cubanos al Che. Todos tenemos que tratar de ser como él. Es un hombre interminable pero hay que hacer el esfuerzo para alcanzarlo», aseveró Pablo Fernández promotor de la travesía del Aconcagua al Turquino.

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