Mujer madura y profesional adolescente

Coincidencias de la vida. Hoy llego a los 40 años  y a la vez cumplo 13 como profesional de la palabra escrita. ¡Cuánta felicidad! ¡Cuánto debo aprender aún!

He sido premiada al ver crecer a mi hija, próxima a sus 15 primaveras. Ayudarla en los estudios de manera que elija su propia formación profesional ocupa la mayor parte de mi tiempo. Convivir con mis padres, también ha resultado gratificante. Sin ellos, ¿qué sería de mí? ¿Cómo pudiera atender a Beatriz?

Antes de que saliera el sol Bety, junto a sus abuelos, se acercaron a la cama para despertarme con el primer beso del día. Luego, por todas las vías posibles recibí las felicitaciones de colegas, amigos y demás familiares. A todos les doy las gracias por tanto afecto. No deseo otra dicha mejor que la de comprobar el aprecio de quienes me rodean y con sinceridad auguran éxitos futuros, en lo profesional y personal. ¡Y mucha, bastante, salud!

Así transcurrió la jornada más importante de mi existencia. Reconozco con satisfacción que llegar a las cuatro décadas no es ser tan «vieja» como suponía. En verdad inicio el camino de mujer madura. Con la experiencia necesaria para acomodar los sentimientos según las circunstancias. Con un montón de sueños por cumplir y millones de sonrisas que regalar.

La joven colega Lilibeth Alfonso, desde su oriental Guantánamo, me lo comentó en un email, en la tarde de este 24 de junio, con su típica manera de conjugar la seriedad y el humor, así escribió Lyli:

«Ya sabes lo que dicen, la cosa no es cumplirlos sino saberlos cumplir, con la frente y las nalgas empinadas, que para algo somos cubanas. Cumplir cuarenta, en cualquier sitio del mundo, es un acontecimiento aunque las connotaciones no sean las mismas.
En ciertos sitios es el final de la existencia, el tope según las cifras de esperanza de vida en naciones arrasadas de todo y más de esperanza. En otras, la mitad de una vida larga y saludable de no tomar, no comer chicharrones, morirse por unas libritas de más, no trasnochar, esa vida que mejor prefiero morir. ¡Solavaya!
Para mucha gente nunca llegan los cuarenta, sino pregunten por ahí a las pasaditas de tiempo a ver qué les dicen. Ellas dejaron de cumplir a los 30 y ahora no saben, se olvidaron de cuando nacieron.
Algunas andan de disimulo, barajando los años con polvos y costuritas. Esas no saben lo que se pierden. Mi mamá con sus cuarenta y tantos es una pollita que todos miran. Ella dice que la cosa no es ser, sino parecer. Creo que en esencia no estoy muy de acuerdo porque ella no sólo parece joven, lo es.
A fin de cuentas, la juventud es una actitud ante la vida, no importan los años que llevemos en la espalda, los surquillos en las manos, las cosillas que antes podíamos hacer y ahora cuestan un poco, las patas gallinas y gansos  maquillando el rostro de tiempo…, así que disfrute sus cuarenta, ya le digo, con la frente y las nalgas altas, y con una sonrisa, que la cosa, la vida apenas comienza…, y para algo somos cubanas.»

Quise compartir este texto de tan estimada amiga guantanamera —que para nada es guajira—, porque resume lo que experimento ahora, cuando un bello atardecer indica que a diferencia de otros años, esta vez no me bañaré en el aguacero el día de mi cumpleaños. Y otra vez queda pendiente ir a celebrar la fundación de San Juan de los Remedios. Preferí quedarme en la casa, en compañía de Aleida, la consagrada mujer que durante nueve meses me cargó en su vientre para regalarme la vida que ahora disfruto.

Por eso coincido con Lily en eso de empinar la frente como buena cubana. Ejemplos tengo para imitar. Incluso en la otra cuestión física de la cual habla mi colega. Aunque, no creo que pueda hacerlo mucho más allá de lo dotado por la naturaleza y herencia familiar.

Y con certeza me erguiré al máximo en el desempeño reporteril. Trece años pueden considerase un buen trecho andado en el periodismo. Con un estilo definido y dominio exacto de las rutinas productivas del medio donde se labora.

Sin embargo, lo considero el punto justo de la adolescencia profesional. Retorno al 24 de junio de 1997 cuando al defender mi tesis de grado dije lo que aparece en la presentación de este blog:

«Hoy es una fecha significativa para muchos. Dos pueblos de Villa Clara —San Juan de los Remedios y San Juan de los Yera— celebran sus aniversarios de fundación. En Santiago de Cuba, conmemoran el combate de la Loma de San Juan, hecho histórico de las luchas por la independencia. También se festeja el San Juan camagüeyano. Coincide que es mi cumpleaños por que nací el día de San Juan Bautista y aunque prefiero que me digan Osmaira,  espero que en algún momento me bauticen como «Juana la periodista».

Observo el tiempo transcurrido y comparo cuánto han alcanzado los periodistas de mayor experiencia. Sin dudas, me queda mucho, pero mucho por recorrer en un oficio que también es una actitud ante la vida.

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2 pensamientos en “Mujer madura y profesional adolescente

  1. avatarRosa C. Báez

    Osmaaaaaaaaaaa
    Yo decia y Juana por que?
    Felicidades mi negrona lindaaaaaaaaaaaa

    Y “en un oficio que también es una actitud ante la vida” usted tiene la mejor actitud!!!

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