Zenea, 139 años de un fusilamiento


Bayamo, 25 ago (AIN).- Intelectuales cubanos rindieron tributo este miércoles, en la ciudad de Bayamo, al poeta Juan Clemente Zenea, exponente del romanticismo, y patriota fusilado por tropas españolas el 25 de agosto de 1871.
Escritores, promotores literarios y otros, caminaron desde el lugar donde nació el bardo hasta el parque que lleva su nombre, para colocar una ofrenda floral ante la estatua del autor de Fidelia y Cantos de la tarde, reporta la AIN.
La poeta y narradora Yulexis Ciudad, directora del Centro de Promoción Literaria Juan Clemente Zenea de la provincia de Granma, afirmó que él reflejó su momento histórico.
Dijo que criticó la situación imperante en Cuba, entonces colonia española, y se ubicó entre los principales exponentes del romanticismo lírico del siglo XIX en el país.
Zenea nació el 24 de febrero de 1832, conspiró desde temprana edad contra el dominio colonial, vivió exiliado y trató de regresar al país al comenzar la primera guerra por la independencia.
Seguro de que los insurrectos perderían la contienda, y en pos de una supuesta salida decorosa para los patriotas, llegó a la manigua mambisa a fines de 1870, con misiones de funcionarios españoles y de la emigración cubana.
Fue capturado cuando intentaba salir de la Isla, y fusilado tras un largo y tortuoso proceso judicial, en tanto cubanos y peninsulares lo consideraban traidor.
En su libro Rescate de Zenea, Cintio Vitier coincide con José Martí al afirmar que el poeta no traicionó a la Patria, sino que fue “víctima de una trampa construida en parte por sus propias manos, y que resultó superior a sus fuerzas”.
Son muchas las obras literarias, aparte de innumerables artículos en periódicos y revistas, que publicó en su relativamente corta vida. Varios de sus poemas se incluyen en “EL laúd del desterrado”, además de varios artículos en publicaciones cubanas y españolas de la época como “La Chamarreta”, “El Siglo”, “Revista del pueblo de Cuba”, “Ofrenda al Bazar”, “Álbum cubano de lo bueno y lo bello”, “Brisas de Cuba”, entre otras.
Fundó y dirigió la “Revista Habanera”. Antes de morir tenía el proyecto de una novela en verso y varias leyendas que quedaron inconclusas. En cuanto a poesía, se puede destacar una Antología de versos de temas variados, pero siempre líricos, y su libro titulado “Diario de un mártir”, publicado póstumamente, en 1874, en donde, haciendo uso de un lirismo exquisito y tierno, presagia su infausta muerte.
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