Damarys vive dentro del aula

Fotos: Manuel de Feria García

Veinticuatro alumnos la esperan cada mañana.     Aunque por hábito ella llega al aula   —aproximadamente— diez minutos antes de lo establecido. Durante sus 23 años como maestra en la enseñanza primaria, Damarys Mesa Castillo, nunca ha sido impuntual ni ausentista.

«Lo aprendí —comenta— de mi primer maestro,    Celedonio Valdés Triana. Impartía clases en la   escuela rural Abel Puig. Llegaba bien temprano y a pie. Por su amor hacia los niños y el cariño con que nos enseñaba me enamoré del magisterio. Por su ejemplo, elegí el camino de la docencia.»

Damarys matriculó en la entonces Escuela Formadora de Maestros Primarios Manuel Ascunce Domenech. Se graduó en 1989. El servicio social lo cumplió en el seminternado Camila Sobrado, del poblado de Vueltas. Hace once cursos que integra el colectivo docente de la «Santos Caraballé», donde asume la docencia en sexto grado.

— ¿Por qué en el segundo ciclo y no en los grados iniciales?

— Prefiero enseñar las asignaturas correspondientes a quinto y sexto grados. Resultan más atractivas. A su vez, facilita aplicar métodos pedagógicos que motiven al estudiante. Aunque en su momento, por necesidad de cobertura docente, me vinculé al primer ciclo. Me agradó la experiencia, pero comprobé cuánto me satisface enseñar las complejidades de asignaturas como Matemática, Ciencias Naturales, Geografía e Historia de Cuba y Lengua Española.

— ¿A qué se refiere cuando habla de métodos pedagógicos que motivan al estudiante?

— Existe una orientación metodológica que demanda la relación intermateria. Por ejemplo, en los ejercicios numéricos se deben vincular aspectos de Lengua Española. De igual manera ocurre con el resto de las disciplinas, según sea posible. A veces, resulta complicado. No obstante, con un poco de esfuerzo e iniciativa podemos lograrlo.

— Hace un rato, cuando indicaba la tarea independiente, observé que al escribir «cálculo» en la pizarra, usted hizo referencia a la familia de palabra que pertenece.

— En ese instante les reforcé el conocimiento de una regla ortográfica. Ellos mismos reconocieron que es esdrújula. Les recordé que siempre se acentúan. En ello radica la relación intermateria.

— ¿Cuántas horas de auto preparación le dedica?

— ¡Imagínese! Si llego más temprano que los alumnos, también me retiro del aula mucho después que ellos. De lo contrario no logro planificar con calidad las clases día siguiente. Súmele que la revisión de libretas es imprescindible. Asimismo, se ha extendido el horario de repaso a los estudiantes con mayores dificultades. Aspiro a que todos mis alumnos venzan los exámenes finales y matriculen la secundaria básica.

— ¿Y en qué momento descansa?

— ¿Descansar? Muy poco. Incluso, en el hogar recibo diariamente —en horas de la noche— a unos 3 o 4 muchachos. Van a preguntarme dudas y jamás le he negado una consulta. Algunos de ello pertenecen a otras escuelas. Pero los atiendo con el mismo cariño.

— De todas maneras, siempre debe existir un rato para recrearse, ver la televisión o escuchar música.

— Sí, pero para mí son escasos. Me divierto mucho aquí en la escuela. Durante las horas del recreo converso con las demás maestras. Hacemos chistes. Cuando voy a almorzar, aprovecho y veo un poco de televisión. Vivo únicamente con mi esposo. Él me apoya muchísimo. Comprende que mi gran pasión es la escuela.

— ¿Cuántos momentos gratos ha vivido durante más de dos décadas en esta profesión?

Han sido varios. Disfruto cuando los alumnos aprenden de forma consciente. Les inculco que el estudio individual es esencial. Siento satisfacción cuando los veo en la secundaria básica y después en un politécnico o el preuniversitario. Muchos han llegado a matricular una carrera universitaria.

— Para ustedes, memorizar el nombre de todos sus discípulos debe ser casi imposible, sin embargo, siempre existen algunos que nunca se olvidan, ¿puede mencionar algunos?

—Por lo general, recordamos a quienes sobresalen por ser muy inteligentes o indisciplinados. Claro que conservo varios nombres. A muchos los encuentro por las calles de Vueltas. Me limitaré a no decir quienes son. A fin de cuentas, cada uno me ha hecho sentir una mujer muy feliz desde que decidí vivir dentro de las aulas.

El 11 de diciembre de 2009, Damarys obtuvo la categoría científica de master en Ciencias de la Educación con un sistema de actividades para el trabajo con magnitudes en quinto grado.

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