Néstor Martínez Ramírez, un enamorado de Cuba

Congreso Internacional Pedagogía 2011

«Cuba es el gran aula latinoamericana», opina el Ingeniero Néstor Martínez Ramírez, catedrático mexicano que asistió al más trascendental evento de los pedagogos cubanos. Durante su estancia en la capital cubana, presenció la multitudinaria Marcha de las Antorchas realizada la vípera como homenjae de los jóvenes cubanos en el 158 aniversario del natalicio de José Martí.

Foto: Juvenal Balán Neyra

Culminó el Congreso más trascendental de los pedagogos latinoamericanos. Desde el pasado 24 de enero y hasta la víspera, sesionó en el Palacio de Convenciones de La Habana, el encuentro que cada dos años aúna voluntades a fin de que la educación en la región se fortalezca.

A partir de las experiencias compartidas y con la mirada fija en las buenas prácticas de Cuba, en el continente se multiplica el ejemplo de la Mayor de las Antillas. Esta vez, cerca de 3 mil participantes de unos 20 países, intercambiaron en la capital cubana las metodologías aplicadas en sus respectivos escenarios docentes para lograr la educación en valores, así como la preservación de las historias y culturas autóctonas.

Una de las delegaciones más numerosas, con casi 300 integrantes proviene del hermano pueblo mexicano. Entre ellos asistió por quinta ocasión consecutiva el Ingeniero Hidráulico Néstor Martínez Ramírez, catedrático, además, del colegio de bachilleres de Irapuato, estado mexicano de Guanajuato.

— ¿Por qué, desde el 2003, muestra interés por asistir a las sesiones de este Congreso?

— Principalmente, porque lo considero un aula gigante donde los latinoamericanos venimos a aprender de los cubanos. A ustedes los distingue la solidez en la educación. Desde el hogar los niños se educan y luego la escuela complementa el proceso de instrucción y aprendizaje. En este sentido, opino que el rol familiar resulta esencial y aprecio que en Cuba poseen una estrategia bien diseñada para alcanzar niveles educativos favorables.

— En las tres primeras oportunidades, usted presentó ponencias vinculadas con la enseñanza de las Matemáticas, asignatura que imparte como docente. Sin embargo, desde el 2009 ha propuesto el tema de la formación de valores, ¿qué motivaciones lo condujeron a ese cambio?

— Ha sido como un alumbramiento. Mi presencia en los distintos Congresos de Pedagogía, ha sido casi permanente. Ello ha incidido en que en que comprenda mejor cómo formar valores humanos en los educandos no solo entro del aula. En México y otros países, existe una carencia enorme de las normas elementales de cortesía, educación formal, humanismo, compañerismo. Tal vez, se deba a la era en que vivimos. Los jóvenes de hoy no son como los de generaciones anteriores y se encuentran atraídos por la mercadotecnia, el consumismo, la tecnología de la información, las computadoras. Y sin duda, se olvidan de las tradiciones.

— ¿Cuál es su propuesta para contrarrestar esa realidad?

— Sin apasionamientos, porque amo a Cuba con el corazón, la solución está en ustedes. Existen quienes los critican a ultranza. Mas, yo digo: «Vayan a Cuba, caminen sus calles, hablen con el pueblo y comprobarán la gran cultura que allí existe».

— Pero también tenemos problemas por solucionar.

—Son dificultades comunes que sabrán cómo eliminarlas. Jamás sobrepasarán la triste realidad de los pueblos latinoamericanos donde los índices de pobreza y de analfabetismo son abismales. Donde existen niños que no pueden asistir a la escuela por no ser obligatorio como aquí y depende del interés de las familias y de sus posibilidades económicas para sufragar los gastos de la matrícula.

—No obstante, existen escuelas públicas.

—En muy bajo el por ciento. De igual modo, al menos en México, es sumamente elevado el costo de la educación. Por eso valoramos que los cubanos poseen un logro indiscutible y muy loable en este aspecto.

— Cada vez que viene a Cuba, expresa su deseo de visitar Santa Clara, incluso, lo ha hecho en dos ocasiones. ¿Por qué?

— Para mí, después de La Habana, La Ciudad del Che —como la llaman ustedes—, es la de mayores atractivos. También me han hablado de Santiago de Cuba, pero nunca he podido llegar a esa región. A Santa Clara fui por primera vez en el 2005 y luego en el 2007 para conocer el Memorial donde se encuentran los restos del Comandante Ernesto Che Guevara. Admiro a ese paradigma de hombre íntegro y por eso me agrada visitar una ciudad donde a cada paso se respira su espíritu.

— Por la premura del viaje esta vez no ha sido posible repetir esas vivencias. Mas, tuvo otras, como la de presenciar la Marcha de las Antorchas, en conmemoración del aniversario 158 del natalito de José Martí, ¿cómo se valora en México el ideario martiano?

—Las ideas de Don Martí, son de obligado estudio. Poseen vínculos con las de nuestro Benito Juárez. Ambos aspiraban a alcanzar la soberanía y unidad latinoamericana. Me agrada mucho esta frase martiana: «Viví en el monstruo y le conozco las entrañas» ¡Qué profundo! ¡Qué vigencia! Yo también pude conocer esas malas entrañas del imperialismo. De ahí que sea un fiel amigo de Cuba y constante defensor de su sistema social. No acepto a quienes la agraden. De ahí que siempre que sea posible vendré a este congreso entre maestros del continente, porque lo considero la mejor aula para amar y entender las culturas y políticas educativas latinoamericanas.

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