Nadina: La dietista de los niños

Si preguntan por Hortensia Becerra Barrios, seguramente nadie sabrá decirle quién es.  Mas al preguntar por Nadina, sobrarán las personas que la recuerden como la primera dietista de la provincia encargada de elaborar los menús para los niños en los círculos infantiles.

A cinco décadas de creados, destinamos un espacio a la encomiable labor de garantizar qué alimentos deben consumir los infantes en estas instituciones docentes. Sobre todo, resaltar de cuántas «magias» deben valerse las cocineras para garantizar que en las meriendas y los almuerzos los pequeños consuman las calorías y proteínas necesarias en correspondencia con sus edades.

Una vida colmada de emociones

A pasos lentos la vimos aparecer en el círculo infantil Pequeños Lenin, su primer centro de trabajo, en Santa Clara. Entre educadoras e infantes le hicieron un bello homenaje por sus años de labor en la permanente vigilancia alimentaria de los hijos de las trabajadoras villaclareñas.

«Desde el inicio de los círculos infantiles, en 1961—rememora Nadina—, existió preocupación por la nutrición de los niños que permanecían a nuestro cuidado, mientras sus madres aportaban horas de labor para beneficiar la economía del país.»

Nadina (a la izquierda) junto a Eva María Medina González, quien fuera directora de “Pequeños Lenin” cuando Nadina fungía como dietista de ese círculo infantil. (Foto: Caridad Carrazana Luis)

—¿Qué aspectos se tenían en cuenta para confeccionar una dieta balanceada?

—Siempre priorizaban el suministro de lo que denominamos plato fuerte. O sea, cárnicos, huevo y pescado. No obstante, para cumplir el objetivo de satisfacer las necesidades fisiológicas y, a la vez, contribuir al desarrollo integral del menor, muchas veces se elaboraban recetas exclusivas que con el tiempo han pasado a formar parte de la alimentación en los hogares.

—Los postres, por ejemplo.

—El niño es un genuino consumidor de dulces. Sin embargo, muchos se niegan a comer vegetales. En este sentido la función de la dietista es esencial. Por ello han surgido diversas modalidades de golosinas, a partir de la creatividad de las cocineras de los círculos infantiles. Las borugas de leche es uno de esos casos. Existen otras fórmulas para aderezar con almíbar albóndigas, torrejas o hamburguesas.

—¿Cuál ha sido su mayor satisfacción como dietista de los niños?

—En primer lugar ver que, a inicios de los años 90, por muy apretada que estuvo la economía nacional siempre se mantuvo la alimentación en los círculos infantiles. Me sentía feliz cuando los niños no dejaban alimentos en las bandejas. Significaba cuánto les agradaba lo que con amor se les elaboraba.

—¿Y ahora, una vez jubilada, qué consejos ofrece a su relevo?

—Deben continuar lo iniciado hace 50 años y contribuir cada vez más a que los hábitos alimentarios adquiridos desde edades tempranas se enriquezcan luego en las casas. Y no por último lo considero menos importante, pero enseñarles las reglas higiénicas elementales resulta fundamental para la realización profesional de una dietista infantil.

Experiencias compartidas

Nadina significa para las educadoras de Villa Clara la voz más autorizada para evaluar la confección de una receta destinada a los niños. Cada vez que surge una idea para mejorar el menú se acude a ella en busca de consejos.

Con esos fines se realizan con periodicidad encuentros de técnicas gastronómicas en los municipios y a nivel provincial. Como resultado final se premia el plato más integral y mejor degustado.

En el empeño se utilizan los mismos productos distribuidos de forma equitativa en todos los círculos infantiles. Se trata de adornar las viandas, frutas, hortalizas y los vegetales de manera tal que resulten agradables a la vista y al paladar de los pequeños.

Los niños son el centro de la atención de los dietistas. Sin embargo, muchas veces pasan inadvertidas. Pocos recuerdan cuánto de arte culinario e imaginación atesoran a lo largo de estas cinco décadas los círculos infantiles. Para ellas, el mejor de los homenajes y el estímulo de contar con otras tantas como Nadina.

Nota: El logotipo fue resultado de un consurso nacional cuyo ganador  fue el villaclareño Ramón Fuente Fuente.


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