Geidys: Una joven confiable

Geidys se interesa por los datos en las facturas para que cada producto extraído del almacén de la Empresa tenga el destino requerido. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Desde pequeña, Geidys Faife Rojas, conoce de los desfiles del 1o.  de Mayo. A veces iba con su uniforme de pionera, otras con la más ligera de sus ropas. De una u otra manera comenzó a disfrutar de la mayor fiesta de los trabajadores cubanos.

A medida que crecía comprendió el significado de la convocatoria de los sindicatos en La Mayor de las Antillas. Año tras año, Geidys se sumó a la gran marcha, aunque no tuviera un vínculo laboral.

«Me agradaba ir —recuerda— en mi condición de estudiante de secundaria básica. También cuando estudiaba en el Instituto Politécnico de Informática Lázaro Cárdenas del Río. Me divertía mucho, sobre todo por que después del desfile seguíamos de parrandas.»

— ¿Y ahora no lo haces?

— Claro que sí. Solo que existe una notable diferencia. Desde el 2008 voy como parte de los afiliados al Sindicato de los Trabajadores Agropecuarios y Forestales. El compromiso es superior.

—Comprendo, pues laboras en un sector determinante para la producción de alimentos. ¿Lo imaginaste alguna vez?

—Por la especialidad que estudié, técnico medio en informática, estaba consciente de recibir una ubicación laboral en cualquier esfera de la sociedad. Aunque era una posibilidad muy remota que fuera en la Empresa de Cultivos Varios Valle del Yabú. Sin embargo, una vez aquí asumí diferentes responsabilidades, entre ellas la de secretaria del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas. Ello me permitió conocer cuestiones determinantes del proceso productivo en las distintas cooperativas de la Empresa.

— ¿Qué significa llevar el control de los recursos materiales necesarios para el trabajo agrícola?

— Se trata de un gran compromiso. Debo registrar todo lo que se solicita del almacén. Desde la más mínima pieza de repuesto para las maquinarias y sistemas de regadíos, hasta los alimentos de los trabajadores o los estudiantes que participan en la escuela al campo. Para algunos puede parecer fácil o cómodo, ya que trabajo en una oficina con computadora. No obstante, necesito de mucha concentración. Poner los siete sentidos, como se dice. Debo exigir que cada factura llegue bien elaborada y firmada por los jefes inmediatos.

—Para evitar desvíos.

— Por supuesto. Vivimos tiempos de mucho control y de lucha contra las ilegalidades.

— ¿Cómo valoras que sea una muchacha tan joven quien realice esa tarea?

Geidys guarda silencio. En sus ojos se descubre cuánta modestia la caracteriza. Se le hace difícil hablar de sí misma. Mas, una breve interrupción durante la entrevista apareció como respuesta y a la vez permitió sacarla del apuro:
«Le dices a tu jefe que todavía no ha firmado la factura, si no lo hace le será imposible extraer del almacén lo que solicitó», dijo imperativa a un compañero.

— ¿Siempre eres así?

— Debo serlo, al menos en el trabajo. Me corresponde velar por el destino de cada producto. Incluso vengo en horas extras y algunos fines de semana, aunque deba descansar. No me gusta tener nada atrasado.

— ¿Con la familia también eres tan rigurosa?

— Todavía no estoy casada. Mi novio comprende la responsabilidad que tengo. En la casa cuento con el apoyo de mis padres.

— Pero en algún momento deberás pensar en la maternidad, conformar tu propio hogar.

—Es cierto. Sin embargo, considero que puedo esperar todavía. Me agrada mucho lo que estoy realizando aquí en el Yabú. Deseo contribuir un poco más con la solicitud realizada por el Partido a la juventud cubana. Más después del 6º Congreso.

— ¿Cómo lo harás?

— Se acercan momentos determinantes para hacer cumplir los lineamientos económicos aprobados por la militancia comunista. En este sentido las tareas agrícolas son fundamentales. Aunque no viva todos los días en el campo, asisto una vez al mes a los trabajos voluntarios. También en los picos de cosecha participo en la recogida de viandas y hortalizas. Considero que estoy dando mi aporte a la economía de la provincia y del país.

— ¿Qué falta para que existan más jóvenes con esas convicciones?

Otra vez, Geidys enmudece. Medita unos minutos y reconoce que:
«Son escasos los que por voluntad propia vienen a trabajar la tierra. Resulta difícil hacerles entender que sin producciones agrícolas no habrá comida para ellos mismos y mucho menos para el pueblo. En ello radica la urgencia de insistir en el diálogo diario para captar fuerza laboral joven. No es cuestión de un día. Se requiere constancia para  convencerlos.»

Este domingo, durante el desfile del 1º de Mayo, el rostro de esta joven será uno más en la multitud. Ella marchará con sus compañeros de labor. También estará en el gran bloque de jóvenes con que culminará la fiesta de los trabajadores villaclareños.

Para muchos, tal vez pase inadvertida. Mas, con paso firme dejará su huella frente a la tribuna y, quién sabe si al elevar la mirada le transmita al Guerrillero Heroico el mensaje de confianza en la Juventud que desde su altura él espera.

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