Genes mágicos

Freddy y Yuli, un dúo de magia único en Santa Clara donde padre e hija comparten secretos personales y de artistas aficionados.La magia sorprendió a Zoila Julia Pedraza García mucho antes de nacer. Le llegó en los genes de su papá.

«A él lo atrapó entre los siete u ocho años como a mí. Hasta ese instante lo ayudaba mi mamá», dice y prosigue la niña:

«Cuenta papi que desde chiquitico inventaba trucos para sorprender a los amiguitos. Lo mismo hago yo cuando tengo un juego de cartas en las manos. Disfruto ver a las personas boquiabiertas cada vez que les adivino aquella seleccionada en secreto. Resulta divertido e incluso aprendo en cada presentación.»

Hace cuatro años, la pequeña cumple las funciones de asistente del mago Freddy Pedraza Mederos, quien sin abandonar sus responsabilidades como oficial del MININT dedica horas de su tiempo a un arte que atrae la atención de infantes y adultos.

Padre sin engaños

Una pelotica, una moneda, un cigarro… el primer objeto que tenga cerca, Freddy lo aparece y desaparece con habilidad.  Quien lo observa no es capaz de detectar cómo logra moverlos entre sus manos. Menos se explica el secreto de cambiar los colores a un manojo de pañuelos, quemar un billete y luego entregarlo como nuevo o enlazar entre sí, y de diversa formas, los aros chinos.

«Son números clásicos —explica— conocidos por la mayoría de los magos, sin que se revele lo que existe detrás de ellos.»

Tal vez, por que cada quien lo realiza con su estilo. Ustedes, por ejemplo, poseen un distintivo. Si bien son escasas las mujeres en esta especialidad artística, mucho menos común resulta encontrarse con una niña.

—¿Cómo y por qué surge el dúo Freddy y Yuli?

—Ocurrió de imprevisto. En la casa a cada rato jugábamos a hacer algunas
actuaciones. Además, ante cada festival ensayaba con mi esposa y Zoila Julia nos veía.

—¡Permiso!, interrumpe la menor de las dos hijas de Freddy. Pero un día, mami no pudo seguir ayudándolo. De tanto verlos juntos aprendí cómo ella se movía, bailaba y reía. Confieso que soñaba con maquillarme igual, ponerme sus trajes con lentejuelas y zapatos de tacón. «¿Cuándo podré?», me preguntaba a veces.

—De repente —prosigue el padre—, ante la premura de asistir a un festival de artistas aficionados le dije: «Como tu hermana no sabe nada de esto, ni le motiva, ahora mi ayudante serás tú».

—¡Imagínese periodista! —con ojos vivarachos Zoila Julia retoma la palabra—, no lo podía creer. Comenzar a compartir secretos con papi no era cosa fácil. Tampoco enfrentar por primera vez a un público desconocido. No obstante, ensayamos muy bien y para sorpresa mía el jurado nos premió. ¡Ah! Y entonces decidimos que a partir de ese momento mi nombre artístico sería Yuli.

— ¿Y los nervios? ¿No sientes temor de equivocarte en algo?

—Ya no me pongo tan nerviosa como en aquella primera actuación. Papi confía tanto en mí. Como yo en él. Entre nosotros existe complicidad. Somos colegas y amigos. Lo protejo y cuando descubro cómo se hace un truco me lo guardo. Sobre todo en las competencias para que otros magos no conozcan de las estrategias que seguimos en el escenario.

— ¿En cuanto a usted, Freddy, no cree que se arriesgó demasiado con la niña?

— Siempre advertí en ella las cualidades esenciales.

— ¿Cuáles?

— La honestidad, colaboración, dedicación y entrega a lo que hacemos. Sabía que no me defraudaría.

— ¿No fue por pasión paternal?

Imposible. Si bien en este desempeño buscamos apoyo en personas bien cercanas, con identidad afectiva y emocional, la magia no se impone. Se lleva dentro. Para practicarla se requiere de mucho interés, consagración y estudio de su teoría.

— ¿Cómo se desarrolla entonces la relación padre e hija?

— (Ambos sonríen y Yuli se adelanta para responder). De la mejor manera del mundo. Se siente una satisfacción plena cuando basta una mirada para decirle algo al hombre que te dio la vida. Se vive con un orgullo inmenso, con seguridad…sin miedos. Aunque, lo confieso, las cuestiones más personales prefiero conversarlas antes con mami. Y no es por ser las mujeres de la casa, sino  porque ella me ayuda a decírselo después a él.

Así, mágicamente, Freddy y Yuli comparten cada premio recibido en los festivales de artistas aficionados del MININT. Recientemente, fueron evaluados en la Casa de la Cultura Juan Marinello. En este mes regalarán sendos espectáculos en sus correspondientes lugares de trabajo y estudio. Él por el 50 aniversario de la creación del MININT —el 6 de junio— y ella por conmemorarse el día 14 los natalicios 166 y 83 de Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara, respectivamente.


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