Archivo por días: 8 Septiembre 2011

Melba Hernández: Premio a la Dignidad

Melba Hernández Rodríguez del Rey, Heroína del Moncada, estuvo muy ligada al periodismo. Eran los años más difíciles de la lucha contra la tiranía, por lo que su presencia se hizo notar en la prensa clandestina.

Ser cubana es la gloria más grande de su vida, según expresó luego de recibir el  Premio a la Dignidad que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), en ocasión de celebrarse un aniversario más del asesinato del periodista checo Julius Fucik por las hordas fascistas. Un hecho casi olvidado ya.

La Heroína de Moncada es doctora en Derecho y licenciada en Ciencias Sociales. Desarrolló su labor periodística en los días de combate contra el dictador Fulgencio Batista (1952-1958) en las publicaciones clandestinas «Son los mismos» y «El Acusador».

La también integrante del Ejército Rebelde recibió el galardón de manos de Tubal Páez, presidente de la UPEC, quien aseguró que, de esta manera, esa organización le rinde tributo al premiarla con uno de sus más altos reconocimientos.

Junto a Haydeé Santamaría es la única mujer que tomó parte en las acciones del 26 de julio de 1953, cuando la Generación del Centenario asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.  (Con información de la AIN)

Laura no escarmienta

Imagen tomada del blog Cambios en Cuba

Nada tiene que ver con la historia de El cuarto de Tula. La pegajosa canción que ha hecho bailar a miles de cubanos y foráneos admiradores de la música popular de la Isla, ahora,  sirve de parodia para las palabras de Laura Pollán. Una mujer  a quien solo le interesa «pintar» sus bolsillos de verde, a costa de mentiras.

No le queda más que pensar en una «llamita»,  que ni arde.  El escenario habanero ya conoce a esta «señora» y a sus acompañantes vestidas de blanco. En las calles de la capital han perdido credibilidad. Mas, intentaron encontrar  protagonismo en un municipio oriental, y fue como lanzarse a una piscina vacía.

Allá, en la ciudad del Cauto encontraron el agua suficiente para apagar un fuego que en esencia resultó fatuo. Ese que en cada intento de aparecer,  al instante se sofoca con el coraje de cientos de hombres y mujeres que descalifican las infamias de Laura. Pero ella no escarmienta.