Pareja de dos tonos

Resulta oportuno hacer otro llamado de alerta para evitar excesos en los medios de comunicación masiva. Semanas atrás, Freddy Domínguez —guionista de Soledad,  segunda temporada de la telenovela Bajo el mismo Sol afirmó al diario Juventud Rebelde que:

«Cuando “compongo” un personaje trato de ir más a su psicología que a su raza, de manera que puede ser blanco, negro, rubio o mulato, pues los conflictos son comunes para todos, como seres humanos que somos. No hay mensajes subliminales, la composición racial de la sociedad cubana es tan diversa como su cultura. Solo mostramos un reflejo de la Cuba que vivimos».

En verdad, a quienes observamos cada capítulo despojados de prejuicios, les queda poco tiempo para detenerse a contar cuántas parejas bicolores existen. No obstante, basta una mirada retrospectiva a la combinación de personajes para sumar —entre una temporada y otra— unos cinco matrimonios o relaciones amorosas entre blancos, negros y mestizos.

Comenzando por los padres de Liset, ahora aparecen Odalis y Saúl, Leslie y Lázaro, Odette y Franco, Fabiola y Ariel, Roxana y Rodobaldo (el Gago). Por si fuera poco, y aunque casi no se hable de la serie para los adolescentes, en Adrenalina 360 —idea original de la directora y guionista Rosaida Irízar— también están presentes las parejas con distintos colores de piel. En este caso, sí existe un matiz más marcado en los conflictos raciales.

Opino que en los dos productos televisivos se refleja la Cuba real. Cada vez son más los amores que rompen con barreras sociales de antaño. Aquellas que limitaban la capacidad de amar en tanto imponían diferencias y prejuicios entre mujeres y hombres por el único motivo de ser de distintas procedencias.

Como en el tema anterior de la violencia de género, vuelvo a batir palmas a favor de que se reflejen estos temas en la pequeña pantalla. Ambas propuestas ponen en alto la expresión martiana de que «No hay odio de razas, porque no hay razas». O, mejor aún, como dice en su artículo Mi raza: «El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza o a otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos».

Sin embargo, llevar el tema de las parejas de dos tonos a la pequeña pantalla  debe hacerse con estrategias bien concebidas, sin convertir el medio de comunicación en la única vía para erradicar los rezagos del pasado.

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4 pensamientos en “Pareja de dos tonos

  1. avatarKarelia Álvarez Rosell

    Osmaira, aunque la Revolución eliminó institucional y jurídicamente la desigualdad, en lo referido a las razas éstas perviven de alguna manera. Todavía aparecen conductas con matices discriminatorios, a veces inconscientes, y resultados de una añeja herencia estructural y cultural. Tales prejuicios se reproducen en situaciones de crisis, como el Período Especial, que puso en jaque a muchos valores éticos.

  2. avatarOsmaira Autor

    Cierto lo que dices, pero no podemos perder las esperanzas de que esas diferencias se eliminen por siempre, cuando veo a los jóvenes de hoy enamorarse, sin importar el color de la piel, me doy cuenta de que en lugar de heredar esas añejas discriminaciones aceptan a sus semejantes, más por los sentimientos y cualidades humanas que por el riso del cabello. reitero que no creo que la solución esté en poner el tema casi de forma permanente en los medios de comunicación, eso a la larga enfatiza el problema, no su erradicación.

  3. avatarOscar

    Concuerdo con tu opinión, independientemente de que existan unos pocos en los que pervive el racismo como rezago, lo que si existe es el prejuicio racial.

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