Mujeres EnRedadas: El género en Facebook

Convivir entre las redacciones periodísticas, las redes sociales y las labores hogareñas se ha convertido en la actualidad en una verdadera tela de araña para las mujeres que en Cuba ejercemos el periodismo o asumen alguna responsabilidad dentro de los medios de comunicación en la isla.

Una mirada desde el muro, o biografía, de Facebook al comportamiento de las féminas dentro de este escenario del ciberespacio nos revela cómo, a pesar del exceso de funciones que asumimos, aquí también las mujeres periodistas vamos marcando un paso de ventaja respecto a los colegas hombres. Somos mayoría las que nos enredamos en este hacer comunicativo a través de la tecnología digital, aunque pudiéramos incrementar nuestro accionar si se optimiza el tiempo de trabajo a fin de favorecer las horas de distracción que bien nos merecemos.

No se ofrece aquí una receta única, sino algunas sugerencias de cómo adquirir las habilidades imprescindibles para, a la vez que se cumple el deber de difundir la verdad de Cuba en las redes sociales podamos contar con el tiempo libre que necesitamos para atender la familia y, por supuesto, juntos recrearnos.

Abejas, Hormigas… ¡Arañas!

Todas y todos queremos subirnos al carro de la tecnología: web 2.0, pero…  ¿estamos preparadas y preparados para asumir ese reto? ¿Tenemos conciencia de lo que enfrentamos y de lo que se nos viene encima?

«El mundo digital ha revolucionado la manera de comunicarse. Hoy, las redes sociales permiten expresar opiniones, juicios y valores a todos los usuarios de la red que afectan cada vez más en las tomas de decisiones a la hora de adquirir productos y servicios». Así lo exponen en uno de los tantos portales de información existentes sobre las utilidades, ventajas y desventajas de INTERNET.

¡Qué no cunda el pánico! Menos entre los profesionales de la prensa cubana, beneficiados por la labor social —terrenal y virtual— que cumplimos desde los medios de comunicación masiva. No obstante, existen manifestaciones de temor, o peor todavía de desconocimiento, sobre cómo utilizar las herramientas de la web a favor del ejercicio periodístico. Sobre todo entre las féminas en las que además recaen las faenas hogareñas.

¿Cómo distribuir el tiempo entre cocinar, lavar, planchar, coser, cuidar de los hijos, el esposo, los padres enfermos y las redacciones que ahora se amplían hacia el ciberespacio y desde la casa? ¿Podemos las periodistas cumplir con todas esas responsabilidades sin quedar a la saga respecto a los periodistas? ¿Seremos capaces de insertarnos en las redes sociales sin que ello constituya un enredo mayor?

Las posibles respuestas están en las experiencias que ya se observan en Facebook. Según Liz Heron, directora de medios sociales para el New York Times los medios sociales entre los que además están Twitter, Sonico, Myspace, Menéame, etc. están transformando las rutinas productivas del periodismo. Por ello le ofrece tres consejos a los periodistas: ser estratégicos, diferentes y esforzarse por conseguir interacciones significativas en las redes sociales.

Las féminas que ejercemos el periodismo no podemos estar ajenas a esta realidad. Más bien debemos entender que, de acuerdo con los criterios de los más diestros en estos espacios digitales: «El uso óptimo de las redes sociales permite estrechar relaciones con los públicos objetivos de una manera más cercana (…)».

Siendo así, Heron lo deja claro: «La clave para usar las nuevas plataformas está en la estrategia. Hay que entenderlas. Por eso es importante enfocar los esfuerzos en las fortalezas de cada red social, en los temas que interesan a la comunidad».

Dado que la etapa de la simple presencia en las redes sociales ha sido superada, lo que se impone es destacarse en un mundo con tantas voces. Los profesionales de la prensa escrita, radial y televisiva deben interactuar directamente con sus usuarios en estos entornos digitales, puesto que son una herramienta para llevar a las computadoras las mismas rutinas y hábitos de convivencia de los espacios terrenales.

Lo expuesto hasta aquí apunta como mayor desafío «determinar cómo informar y dar poder a nuestros lectores a través del periodismo social de una forma que sus voces cuenten más que antes, pues como señaló Heron: «Los medios sociales están transformando la manera de hacer periodismo».

Ahora bien, esta nueva manera de hacer periodismo tampoco puede «alterar» a su antojo el ritmo de vida de los periodistas. Mucho menos de las periodistas. A nosotras en específico nos corresponde organizarnos las horas del día y la noche de manera tal que trabajemos menos y nos recreemos más. La tecnología lo permite. Cuando se aprende a optimizar su uso, más que agobiarnos nos ofrece más comodidades para ejercer el periodismo, aun cuando por tener la computadora en casa, esta sea al mismo tiempo nuestro lugar de trabajo.

Para los humanos resulta común asumir como patrón de laboriosidad el ritmo y dedicación con que trabajan las abejas, así como el orden, constancia y disciplina de las hormigas. Tales  habilidades de ambos insectos se pueden ajustar a todas las profesiones y oficios ejercidos por mujeres y hombres. No obstante, con la aparición de las tecnologías digitales y las diversas opciones de INTERNET, para el sector periodístico se hace inevitable, además, la comparación con la capacidad de enlazar puntos como si se tejiera una obra interminable, al estilo de las arañas.

Abejas, hormigas… ¡arañas! ¡Qué curioso, no hay manera de escribirlos en masculino! ¿Será que la laboriosidad es una cualidad innata de las mujeres? Veamos que nos responden las facebookeras.

De cara al «libro»

Entenderemos mucho mejor cada muro —ahora biografía— de Facebook si lo llevamos al español: Cara de libro. Un espacio donde día a día, hora tras hora, o con la frecuencia de un minuto se suman Me gusta, comentarios y se comparten fotos, videos, frases, poemas y canciones.

Así crece la comunidad de esta red social creada por Mark Zuckerberg, estudiante de la Universidad de Harvard.  Cada usuario personaliza su perfil. De ahí que en esta página del libro se expondrá la experiencia personal de quien se ha dedicado a optimizar el tiempo en aras de cumplir sus funciones de redactora y reportera de prensa, sin dejar que la avalancha tecnológica altere sus rutinas productivas. Sobre todo cuando resultó inevitable trasladar la oficina a un cuarto de su casa.

Siendo así, al transcurrir el primer año de trabajo en esas condiciones, ya contaba con una sistemática interacción en la red social de Facebook Si al amanecer no le podía faltar la tacita de café en el desayuno diario, tampoco podía evitar echarle un vistazo a las notificaciones en el muro. Acto seguido escribía algo en otros estados, compartía una idea, subía una foto, etc.

El «libro» aumentó sus páginas al punto de que en la actualidad suma mil 389 amigos confirmados y otros 211 esperan respuesta a las solicitudes enviadas. Como promedio se reciben entre 3 y 4 peticiones de amistad. Cerca de 90 de sus amigos (6,4 %) corresponden a páginas de instituciones, personalidades y medios de comunicación. A partir de estas cifras se calcula que el 42 % son del sexo femenino y el 50 % del masculino. Consideramos que tales  estadísticas pueden variar en cuestión de segundos, pues dependen de las acciones individuales de los usuarios de la red. Aunque la tendencia en su comportamiento se mantiene similar durante un largo período de tiempo.

Una vez superada la cantidad de amigos a un total de mil 100 se inicio la observación de los modos de actuación de las mujeres en la red social. La motivación principal para este estudio estuvo dada al notar la repentina inercia de algunas féminas que en un inicio se mostraron muy  activas. Nos propusimos indagar las causas de los que todavía no podemos considerar apatía a la cara del libro.

Páginas con faldas

A diferencia de los hombres, las facebookeras se muestran más comunicativas. No se limitan a comentar el más mínimo de los detalles. Mientras que ellos prefieren acogerse a los toques y Me gusta. A estas valoraciones llegamos mediante la observación sistemática, con un promedio de 4 visitas diarias al perfil de inicio y personal de Facebook. No se desdeña que otra técnica proporcione otros datos.

Un análisis más pormenorizado del 42 % de las mujeres con el que se interactúa reveló que de ellas, 249 son cubanas todas vinculadas desde distintas funciones a los medios de comunicación masiva y en su mayoría como periodistas. No se puede precisar cuántas poseen conexión a INTERNET desde sus casas, pero por la hora en que participan —en general por las mañanas— se supone que lo hacen principalmente desde sus puestos de trabajo. Son muy pocas las que lo hacen en horario nocturno y de aparecer ocurre después de las 9:00 p.m.

Ello indica que salvo muy raras excepciones las periodistas u otras mujeres vinculadas a la realización de espacios audiovisuales a penas pueden participar en las redes sociales en los horarios que habitualmente se realizan las labores del hogar.

No obstante, vale resaltar que cuando se adentran a este mundo virtual y del ciberespacio se muestran solidarias, cariñosas, amables, amistosas, muy comunicativas, tal y como son en su cotidianidad. Por si fuera poco, son las primeras en compartir una flor, un poema, fotos y canciones para felicitar a sus amigas y amigos en fechas significativas como los días de las madres, padres, infancia, la mujer, los cumpleaños, etc. En cuanto al acontecer noticioso son las que más comentan y multiplican en la red social los hechos publicados en los distintos medios de prensa nacional o internacional.

Asimismo, se destacan en el enfrentamiento a los comentarios que intentan denigrar a la Revolución cubana. Con estos fines han sido promotoras en la creación de grupos, páginas y eventos como Mujeres por la Revolución, Periodist@sCubanos, El periódico es una espada y su empuñadura la Razón, Madres de los Cinco, La Importancia del hábeas corpus para Gerardo Hernández Nordelo, entre otros.

Son las páginas que con dedicación, sensibilidad, amor, buen gusto y, sobre todo con faldas, se escriben desde Cuba en Facebook.

1.2 De espaldas al fogón

«¿Qué ocurre que ya no te veo en Facebook?». La interrogante aparece cada vez con más frecuencia en las redacciones periodísticas cubanas. Las respuestas son varias. Desde las que dicen «no estoy para esa bobería» hasta las que se lamentan por que «ahora si que no me alcanza el tiempo».

Para las primeras solo el curso de los años les dirá si lamentarán no haberse acercado antes a una tecnología que llegó no tanto para quedarse como para perfeccionarse cada día más. Piensen solo en que incluso desde los celulares puede accederse a Facebook. A las segundas, un consejo: organicen mejor el tiempo, precisamente a través de las redes sociales.

Aprendamos a vivir  de espaldas al fogón y de frente a la recreación sin dejar de cumplir con los deberes profesionales. Basta con saber que existe Twitter, con más de 100 herramientas y aplicaciones que nos agilizan el acceso y permiten mayor visibilidad de los mensajes. Y si tienen un blog en WordPress, pues mucho mejor.

¿Cuántas saben que Twitter puede compartirse con Facebook y viceversa? ¿Conocen las potencialidades de twitterfeed, twuffer, echofon, yfrog? ¿Saben actualizar Facebook con los rss de los sitios que más se visitan?

Claro, tampoco se trata de convertir el perfil de Facebook en el de un robot. Pero, si bien que podemos programar algunas actualizaciones durante eventos coyunturales o durante las horas en las que merecemos pasear con la familia o simplemente descansar.

La tecnología digital, reitero, permite programar el trabajo para cuando usted lo desee. ¿Qué se necesita para lograrlo? Estudiar. Serán las distintas acciones de superación las  que proporcionarán el entendimiento requerido y el dominio total de esa madeja de supuestos enredos que hoy son considerados obstáculos para que las mujeres se inserten con mayor sistemáticidad en las redes sociales.

CONCLUSIONES PARCIALES

  1. La presente investigación constituye una valoración preliminar sobre el comportamiento de la mujer cubana en las redes sociales, en específico Facebook.
  2. Propone cómo actuar en beneficio de la distribución del tiempo laboral y para la recreación que necesitan las periodistas y féminas vinculadas a los medios de comunicación masiva en Cuba.

RECOMENDACIONES

  1. Continuar observando los resultados expuestos en tanto las redes sociales son un espacio de constantes cambios.
  2. Ampliar el estudio a las influencias que ejercen las redes sociales en las rutinas productivas de la mujeres periodistas en Cuba.
   
BIBLIOGRAFÍA

  1. Futura Madia/Realidad 2.0 en http://www.futuranetworks.com/media.html
  2. Heron, Liz (2012) Los medios sociales están transformando la manera de hacer periodismo en http://www.cubaperiodistas.cu
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