Lucrecia González Consuegra, amiga de José Martí

Este es el resultado preliminar de una investigación realizada de conjunto con la periodista cubana María de los Ángeles Romero.

100Una mujer mestiza del centro de Cuba desprende desde las páginas amarillas de su publicación La Armonía, destellos nítidos de un vínculo al Héroe Nacional de Cuba, que nos hace preguntarnos: ¿Fue Lucrecia González Consuegra, amiga de José Martí, olvidada en el tiempo?

Cuando la Villa del Yayabo vio nacer en septiembre 1848 a una mujer mestiza, de origen humilde, pero con intensas inquietudes literarias, sus coterráneos y familia no tenían ni idea de cuán valiosos serían sus aportes para el patrimonio cultural de Sancti Spíritus.

Detallada, pero en el más sepucral anonimato en las publicaciones contemporáneas, Lucrecia se revela hoy por su particular trascendencia en la historiografía de la prensa, el enfoque de género desde el siglo XIX en Cuba y la presencia de la mujer negra en los medios de comunicación, en defensa de la independencia de la isla.

En sus estudios sobre esta personalidad de la cultura espirituana, el investigador Orlando Fernández Aquino apunta:
“…es otra de las más importantes poetisas espirituanas que producen en la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Fue una mestiza, que dotada de singular inteligencia, pudo formarse una cultura básicamente autodidacta que le valió el reconocimiento en el medio intelectual regional de la etapa.

Se dio a conocer en el ámbito cultural de Sancti Spíritus en la década del 1880, cuando con el también poeta negro Juan Rafael Valdés fundó la sociedad de instrucción y recreo del mismo nombre “La Armonía” (1882) y el periódico del mismo nombre, empeños que significaron un verdadero esfuerzo por la superación y el desarrollo cultural de la raza negra en la región.”

Lucrecia González Consuegra fue la principal redactora de La Armonía, donde dio a conocer la mayor parte de sus trabajos literarios y recibió colaboración de intelectuales nacionales y extranjeros.

Colaboró además con revistas como Minerva, de Cienfuegos, Album de las Damas de Las Villas, Albores, Ibis, Soñada y Diana, de Sancti Spíritus, así como con el periódico El Fénix.

Cuando se inician en Sancti Spíritus los preparativos para la guerra de 1868, coopera activamente con Honorato del Castillo y José Rafael Estrada en la difícil tarea de unir a los espirituanos en torno al ideal independentista.
Hay noticia de que en el período de la Tregua Fecunda empieza a colaborar con José Martí en la preparación de la Guerra Chiquita y de que más tarde, fue activa colaborante de la Guerra del 95, convirtiéndose en auxiliar del Apóstol en Sancti Spíritus.

El historiador Pastor del Río describe como signo esta faceta de su vida:

“…15 en agosto de 1893 se fundó en Sancti Spíritus la delegación del Partido Revolucionario Cubano; enviado por José Martí cumplió esa misión el Comandante Gerardo Castellanos Leonard. Fue nombrado presidente el profesor Manuel Jaré Ramón y secretario el patriota espirituano Luis Lagomasino Álvarez. Es de suponer que Lucrecia González perteneciera a la célula del PRC.”

En 1879 cuando Martí y Juan Gualberto Gómez emprenden (…) faenas que culminarán en el estallido de la Guerra Chiquita, y que determinan que ambos sean detenidos y deportados, Lucrecia es la encargada de mantener el fuego sagrado, antes del 95 hubiera llenado nuestras montañas y combatientes, vuelve a relacionarse con el Apóstol de la Independencia, quien la hizo su auxiliar en Sancti Spíritus, adonde le escribía periódicamente, remitiéndole en cierta ocasión, el modelo de la escarapela tricolor, y el diseño de la estrella solitaria.

Pero sus trabajos fueron trascendentes y acabados y Martí la distinguió tanto, que hubo de mandarle desde Tampa a la señora Rosalía Cabrera, para que le informara hasta dónde y cómo había que servir a la Revolución.

Advertidas sus actividades y su correspondencia, enterró las cartas del forjador del Manifiesto de Montecristi (…) Tuvo la satisfacción inmarcesible de ser eficaz cooperadora del Maestro y merecer el galardón de su confianza y de su aprecio (…) Río, 1947,15-16

Como se infiere de la cita anterior, las cartas y documentos probatorios de las relaciones entre José Martí y Lucrecia González Consuegra fueron destruidos por la poetisa.

Sin embargo, no tenemos dudas de los datos que devolvemos a la luz pública, sobre todo si cotejamos con la vertiente patriótica y anticolonialista que le inspiró sus mejores poemas.

En cada publicación de esta escritora autodidacta, consta su profunda defensa de los derechos de su género, su raza y el valor de ser cubano y aspirar a un mundo mejor, desde la unidad y la lucha armada.

Es Lucrecia González Consuegra, aun con su casi desconocida obra, una de las mujeres más fieles al legado martiano, desde su vínculo epistolar con el pensamiento de José Martí sobre el futuro de la nación cubana y sus ansias de libertad.

Como en otros tantos espirituanos, encuentra el Maestro, una continuidad de su ideario y estrategia de colaboración entre progresistas de toda la Isla.

Hasta qué punto se forjó la amistad entre la joven mestiza de la Villa del Yayabo y el creador del Partido Revolucionario devienen aún estudios pendientes, que motivan continuar estas publicaciones. Mientras tanto, vale reivindicar a esta espirituana, que vivió 81 años y nunca se ha titulado entre los hijos ilustres de la provincia espirituana, excepto cuando Oscar Fernández Morera le dedicó uno de sus lienzos en la Galería de espirituanos ilustres en 1939.

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