Con Fidel en marcha indetenible

fidelHubiera preferido reproducir íntegramente su discurso en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), este martes 19 de abril. Día que la Historia de Cuba se empeña en llenar de emociones.

Pero la encomienda recibida fue la de comentar sobre la presencia de Fidel en la clausura del cónclave partidista. Acción que ocurre por segunda vez. Todos recordamos cómo hace exactamente cinco años también asistió a la clausura del VI Congreso del PCC. Otra  vez junto a Nemesia, la de los zapaticos blancos. Otra vez los símbolos de la victoria en Playa Girón.

Habría sido más fácil transcribir sus palabras. Porque cuando Fidel dice algo, lo deja todo bien claro. Sin embargo, carecería de interpretación, de análisis, objetividad y pericia periodística comentar sobre lo expresado por él, sin manifestar un criterio propio. No lo niego, me esfuerzo por dejar escrito una opinión que resuma el sentir del pueblo.

Desde que se inició la sesión plenaria, su foto estuvo presente. Como continuidad de un Partido único. El de Baliño, Mella y Fidel. Imagino que entre los miles de delegados se corriera el rumor de que el líder histórico de la Revolución cubana estaría presente en la clausura. Era de suponer. Sobre todo cuando la decoración del escenario cambió y apareció un Fidel más joven, con una gigantografía donde aparece el logotipo del 55 aniversario de la victoria en Girón.

Y la ovación no se hizo esperar. Y el coro se hizo más fuerte: «¡Fidel, Fidel, Fidel, Fidel…! » Llegó vestido deportivamente, pero de igual manera su barba guerrillera brilló con el grado de Comandante en Jefe. Bien ganado durante estos 58 años.

«Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier pueblo en tiempos de crisis», fue el inicio de su discurso. Prosiguió con el análisis de lo que significa ser revolucionario «que es fruto de nuestra propia conciencia».

Próximo a cumplir sus 90 años —por capricho del azar como él mismo dijera—, Fidel se nos presentó tan lúcido y firme como en los tiempos más jóvenes. Habló para el plenario, pero más para los que lo escuchaban desde las salas de sus casas.

Para las nuevas generaciones dejó encomiendas cruciales como la lucha por la supervivencia de la especie humana. Una preocupante permanente en él. Ahora lo expresó sin titubeos: «Quizás, sin embargo, el peligro mayor que hoy se cierne sobre la tierra deriva del poder destructivo del armamento moderno que podría socavar la paz del planeta y hacer imposible la vida humana sobre la superficie terrestre».

Sin hablar de política, trazó la nueva política internacional, la de preocuparnos por los efectos del cambio climático en los países más pobres. «Hay que martillar constantemente sobre estos temas y no quiero extenderme más allá de lo imprescindible», dijo con modestia.

Transmitió confianza en el futuro, porque sabe que los comunistas cubanos trabajan con fervor y dignidad. De manera que se puedan producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan. Es el espíritu de lucha que los cubanos debemos transmitirle a nuestros hermanos de América Latina y del mundo. Porque el pueblo cubano vencerá.

«Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todos los candidatos sometidos a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Los felicito a todos, y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo.

«Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible», finalizó Fidel y sus palabras quedarán grabadas para la Historia de la Patria como una victoria más.

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