Camilo, sonrisa de pueblo

Se cumplen 57 años de su desaparición física. Camilo Cienfuegos Gorriarán se perdió en el mar con solo 27 años. Era un joven con aspiraciones de construir una Cuba nueva. Seguramente hoy estaría, con sus 84 años, en la primera trinchera de combate. Sonriente, alegre, feliz por las conquistas alcanzadas durante los 58 años de la Revolución cubana.

camilo-cienfuegos-560x289Ahora lo imagino eufórico de contento porque hace solo dos días la Isla evidenció una contundente victoria sobre el imperio más poderoso del mundo, al condenar con un rotundo NO el bloqueo impuesto por los Estados Unidos a Cuba. Por estos días en los rostros de los cubanos está la sonrisa de Camilo. Por eso no podemos suponerlo muerto, sino vivo —como dice en su canción Carlos Puebla—, vivo en la risa de los niños que nacen, en cada joven que cumple sus sueños.

Considerado el Héroe de Yaguajay, por las luchas que allí libró en los días finales de 1958, a él se le recuerda como dijera el Che: «Lo que a nosotros, los que recordamos a Camilo como una cosa, como un ser vivo, siempre nos atrajo más, fue lo que también a todo el pueblo de Cuba atrajo: su manera de ser, su carácter, su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida, a pasar los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de su valor, de sabiduría, siempre siendo un compañero de todos, a pesar de que ya al terminar la guerra era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros».

El Comandante Camilo Cienfuegos, declarado también Hijo Ilustre de Zulueta, un poblado villaclareño que él liberó, vivió  escasamente 301 días después del 1.o de enero de 1959. Pero su pasión revolucionaria fue tan grande que, durante estos 57 años, él ha sido inspiración y fortaleza de la obra de la Revolución.

En la actualidad cobran vigencia sus propias palabras, pronunciadas en los primeros días del triunfo, cuando confesó: «Fui a la Revolución porque sabía, estaba muy consciente de que Cuba necesitaba de esa Revolución, que Cuba necesitaba no solamente de la caída del dictador, sino que Cuba necesitaba de esta Revolución que hoy tenemos, para que en Cuba algún día hubiera justicia social y para que algún día, que es este que hoy estamos viviendo, el pueblo de Cuba viviera con plenos derechos y los ciudadanos de esta tierra nuestra no fueran los hombres esquilmados y los hombres siempre explotados».

Ese era Camilo. El joven alegre, atrevido, enamorado, impulsivo, pero a la vez responsable, el revolucionario cabal, el que nunca se doblegó ante las vicisitudes del Granma, Alegría de Pío, las penurias de la Sierra, los peligros de la lucha, el Comandante que recorrió la isla de Oriente a Occidente con la luz de la victoria segura en su mirada.

El 12 de noviembre de 1959, ante la evidente desaparición del cuerpo de Camilo, Fidel le dijo a los cubanos: «Hombres como Camilo Cienfuegos surgieron del pueblo y vivieron para el pueblo. Nuestra única compensación ante la pérdida de un compañero tan allegado a nosotros es saber que el pueblo de Cuba produce hombres como él. Camilo vive y vivirá en el pueblo».

Camilo Cienfuegos Gorriarán siempre será recordado entre los cubanos. Por su fidelidad a la Patria, por ser uno de los dirigentes más carismáticos de la Revolución Cubana y por su sonrisa franca.

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