Motivaciones

Comenzó el 2018. Un año más y nuevas motivaciones nos inspiran para vivirlo. Es la oportunidad para trazarnos diferentes metas. Sobre todo aquellas que no se pudieron cumplir en 2017.

Aniversarios cerrados como el 90 del natalicio del Comandante Ernesto Che Guevara, el 60 de la Batalla de Santa Clara y del triunfo de la Revolución deben servirnos para cumplir compromisos económicos y sociales. Pero que no sean un slogan. Porque aunque los hechos históricos se conmemoran todos los años, para los cubanos adquieren mayor connotación cuando se cumplen cada un lustro.

Esta vez las motivaciones implican directamente a los villaclareños, por tratarse de fechas que nos involucran del todo. Aquí reposan los restos del Guerrillero Heroico, del hombre que protagonizó la épica Batalla que nos liberó a finales de 1958. Nos sobran razones para convertirnos en verdaderos seguidores de sus ideas.

«Que la dureza de estos tiempos no nos haga perder la ternura de nuestros corazones», es la primera expresión del Che que me viene a la mente para iniciar el análisis de lo que debemos proponernos para el 2018. Para nadie es secreto que vivimos tiempos cargados de complejidades. El transporte, la comida, las indisciplinas sociales, el burocratismo son cuestiones que no se resuelven de un día para otro.

Aunque se observen pequeños avances, como la inyección de nuevos ómnibus Diana al transporte urbano, la población villaclareña no aceptará parches como solución a sus problemas diarios. Y es que la transportación a los municipios sigue deprimida. No se entiende que esta se sustente solo por salidas de los camiones particulares.

En otro punto, es cierto que resulta alagüeño que las ferias agropecuarias retornen cada domingo en el espacio de El Pilongo. Sin embargo, pocos entienden porqué hay que pagar un peso para entrar. Tampoco se comprende las razones de establecer allí la venta solo ese día de la semana, como si durante el resto no se necesitara comer. Quedando solo a expensas del mercado de oferta y demanda. Téngase en cuenta que el abastecimiento a las placitas —única alternativa de acudir diario— constituye un asunto de ínfima calidad, pues apenas existen productos.
Es verdad que enero es un mes donde todo desaparece. Por eso escribo con el ánimo de que para los venideros meses las cosas nos vayan mejor.

Si buscamos entre las motivaciones que nos inspiran en este año creo que podemos lograrlo. Los 365 días recién comienzan, nos restan once meses para trabajar y pensar en lo que debemos hacer.

A cada centro laboral, a cada organismo, a cada ciudadano le corresponderá cumplir con su cometido, a fin de que el 2018 sea un mejor año para la economía y la sociedad en general. Para ello debemos tener la motivación y determinación para seguir adelante aún cuando el cansancio, el estrés y la decepción lleguen de nuevo a nuestro cuerpo y mente.

 

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