Una Constitución más cercana a la mujer cubana

Por Yuset Puig Pupo

Las Tunas.- Abordarla siempre es sencillo, aun cuando las responsabilidades ahora la llenen de prisas. Basta mencionar la praxis femenina y las huellas dejadas en todas las facetas de la sociedad para ganarse su diálogo. Y es que Teresa Amarelle Boué no solo es la secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), sino una mujer auténtica, cuyo brillo en la mirada constantemente le descubre las convicciones que carga.

La cita en las urnas, el próximo 24 de febrero, es un tema que ahora comparte con esas delegaciones de garra y carmín que va guiando por toda la Isla. Asegura que la fuerza del referendo constitucional está en pactar los derechos y alcances de las féminas con carácter legal.

Me cuenta que las razones para aspirar a esta nueva estructura de país están en la cotidianidad, en la historia suya y en la de todas las muchachas de procedencia humilde, de lugares recónditos, que han mezclado oportunidades con esfuerzo y han podido arrancarle a la realidad un proyecto de familia, de empleo, de sueños, de vida.

“No ha sido un camino sencillo -puntualiza Teresa-. La mujer cubana ha transitado por un proceso de crecimiento de su desarrollo individual desde el propio triunfo de la Revolución. Fue nuestro Fidel quien se planteó como una de las tareas apremiantes eliminar la discriminación y los obstáculos que frenaban el empoderamiento femenino.

“Por esa razón, siempre decimos que el primer programa de igualdad que hemos disfrutado ha sido la propia Revolución. Actualmente estamos de frente a una nueva Carta Magna en la que todos esos derechos y oportunidades se amplían, y algunos de los privilegios que ya disfrutábamos se llevan al texto constitucional.

“La Constitución anterior decía que mujeres y hombres gozan de los mismos derechos y oportunidades, que el Estado nos garantizaría la igualdad, pero ahora plantea con más precisión que se le posibilitará al universo femenino iguales derechos y responsabilidades para propiciar su crecimiento y desarrollo.

“Ahora se habla explícitamente de los derechos sexuales y reproductivos, eso es algo novedoso porque aunque ya tuviéramos esa garantía no tenía rango constitucional.

“El tema de la familia, que para nosotras las cubanas es la prioridad por el papel que representamos en la célula básica de la sociedad, está muy bien recogido en un capítulo, desde la óptica de valorar los núcleos, sobre todo, por cómo funcionan, por los afectos, amor y respeto que en ellos prevalezcan más que por quienes los componen.

“En la Constitución de 1976, la que está hoy vigente, se habla solo de la maternidad. En esta se reconoce la maternidad y la paternidad, para que predomine una visión de corresponsabilidad, así como se definen los deberes de los padres con los hijos, viceversa, y también con la tercera edad.

“El Artículo 40 aborda la no discriminación por género, por edad, por lugar de procedencia, con el precepto de que igualdad no es semejanza, es no discriminación. La Carta Magna no descuida ningún detalle. El principio de la equidad transversaliza todo el documento y está pensado para la realidad cubana, para los procesos que se originan en cada hogar, donde nadie está desprovisto de deberes y derechos”.

 

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