Mujer y Constitución: la palabra que perdura

«Ciudadanos: la mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa, en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas», dijo Ana Betancourt ante los delegados a la Asamblea de Guáimaro, en abril de 1869.

– Ana Betancourt agregó: «Ciudadanos: aquí todo era esclavo; la cuna, el color, el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. Llegó el momento de libertar a la mujer».

– Recoge la historia que en aquella ocasión Carlos Manuel de Céspedes le dijo que el historiador cubano tendría que decir: una mujer, adelantándose a su siglo, pidió en Cuba la emancipación de la mujer.

– José Martí lo describió así en su artículo el 10 de abril: «Y en el noble tumulto, una mujer de oratoria vibrante, Ana Betancourt, anuncia que el fuego de la libertad y el ansia del martirio no calientan con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana».

– Luego del triunfo revolucionario se creó la Escuela para Campesinas Ana Betancourt. En su acto de fin de curso del año 1967, Fidel afirmó: «Y es que la fuerza unida, la fuerza militante, la fuerza consciente, la fuerza revolucionaria de un pueblo es indestructible».

– Vilma Espín Guillois, continuadora de ese legado, refirió: «Con palabras vibrantes y bellas, Ana Betancourt planteó hace un siglo que se desataran las alas de la mujer para que pudiera participar en todo. Por suerte, esas palabras quedaron para la historia y nosotras en la Federación (de Mujeres Cubanas) las hemos utilizado muchas veces».

– Ana falleció en Madrid el 7 de febrero de 1901, y por gestiones directas de Celia Sánchez Manduley, sus restos fueron traídos a Cuba en 1968 y depositados en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en la necrópolis Cristóbal Colón.

– Desde el 10 de abril de 1982, aniversario 113 del inicio de la Asamblea Constituyente de Guáimaro,  descansa en un mausoleo erigido a su memoria en esa ciudad del este de Camagüey.

– En su honor fue creada la Orden al Mérito Ana Betancourt, como premio estatal para reconocer a las mujeres que contribuyen de forma destacada en la defensa de los valores femeninos, revolucionarios, internacionalistas o laborales.

– Justamente, un Parlamento con el 53,22 % de mujeres aprobó la nueva Carta Magna de la República, cuyo Artículo 43 reza: «La mujer y el hombre tienen iguales derechos y responsabilidades en lo económico, político, cultural, laboral, social, familiar y en cualquier otro ámbito. El Estado  garantiza que se ofrezcan a ambos las mismas  oportunidades y posibilidades.

– «El Estado propicia el desarrollo integral de las mujeres y su plena participación social. Asegura el ejercicio de sus derechos sexuales  y reproductivos, las protege de la violencia de  género en cualquiera de sus manifestaciones y  espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello», destaca el texto.

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