Mujeres en la vida constitucional, de Ana Betancourt a las cubanas del siglo XXI

Por Lisandra Romeo Matos

No ha sido casualidad la amplia y decisiva presencia de la mujer en el más reciente proceso de reforma constitucional en Cuba, concluido con la aprobación de la nueva Carta Magna que fue proclamada este 10 de abril, cuando se cumplen 150 años de la Constitución de Guáimaro, la primera de la República en Armas.

El activo rol de las féminas cubanas comenzó desde la redacción del anteproyecto de Constitución. Fueron 13 las que, junto a otros 20 diputados encabezados por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, integraron la Comisión Parlamentaria encargada de elaborar y presentar el texto que luego sería sometido a consulta popular y, posteriormente, a referendo.

Precisamente en esa etapa del proceso de debate se escuchó la voz femenina, enriqueciendo cada uno de los análisis del proyecto que, tras ser modificado en más del 60 por ciento de su contenido, se convirtió en la letra definitiva de la Ley Suprema del país.

Con sus aportes, las cubanas reafirmaron la manera única y real de consolidar lo alcanzado por sus predecesoras en cuanto a derechos, y avanzar mucho más en ese camino donde aún existen escollos a superar, acordes con los tiempos actuales.

Se les escuchó en el Parlamento, donde por vez primera son mayoría,  defendiendo la unión consensuada entre personas, más allá del concepto del matrimonio entre un hombre y una mujer establecido en la Constitución de 1976. “Todos los derechos para todas las personas”, para “todas las familias”, abogaron.

Y aunque quedaron para un renovado Código de Familia, cuestiones como la adopción en el seno de familias homoparentales ya fueron colocadas en los debates de una sociedad donde aún perduran patrones machistas y patriarcales.

Hubo asimismo pronunciamientos contundentes por reafirmar la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, así como la protección de las féminas ante cualquier tipo de violencia. Se puso especial énfasis en dejar explícito en la actual Carta Magna el compromiso estatal de seguir garantizando la ampliación de capacidades en círculos infantiles para la mujer trabajadora, un particular que había de continuar teniendo un orden constitucional, pues es una conquista de las cubanas.

El Artículo 43 del texto constitucional que hoy se proclama en sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular es bien esclarecedor:

“La mujer y el hombre tienen iguales derechos y responsabilidades en lo económico, político, cultural, laboral, social, familiar y en cualquier otro ámbito.

El Estado garantiza que se ofrezcan a ambos las mismas oportunidades y posibilidades. El Estado propicia el desarrollo integral de las mujeres y su plena participación social. Asegura el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, las protege de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello”.

No se debe obviar tampoco la intervención de la mujer como autoridad electoral en el referendo efectuado el 24 de febrero de 2019. La Comisión Electoral Nacional, principal ente organizador del proceso y el máximo encargado de dirigir y validar las votaciones, estuvo integrada por 17 miembros, de ellos 10 féminas.

Y toda esa participación en esta etapa clave para el país es sólo una arista del protagonismo de las mujeres en la sociedad cubana actual, aunque todavía resta mucho por hacer para el logro de un empoderamiento real.

 

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