La obra de Pastorita Núñez, heroína habanera y de Cuba

Por Marta Denis Valle*

La Habana (Prensa Latina) Cuánto agradece La Habana a Pastorita Núñez, mujer rebelde de su tiempo que dotó la ciudad de edificios y barrios que el pueblo bautizó con su nombre, tras participar en la lucha clandestina y en la Sierra Maestra.

Cuando regresó a La Habana en 1959, asumió el proyecto de edificación más novedoso en la historia republicana: crear barriadas decorosas para gente humilde, a partir de la transformación de la corrupta Renta Nacional de Lotería en fuente de ahorro y base inicial de las inversiones.

En La Habana y otras ciudades existen repartos bautizados por el pueblo como las casas y los edificios de Pastorita, a pesar de su advertencia reiterada: ‘solo fui la inversionista de la Revolución, la persona que escogió Fidel Castro para dirigir el Instituto Nacional de Ahorro y Viviendas (INAV)’.

De la nómina de la disuelta Lotería Nacional tuvo que eliminar a cinco mil de los llamados botelleros -cobraban sin trabajar- y, sin ser ingeniera ni arquitecta, buscó asesoramiento en el Colegio Nacional de la especialidad, que puso en sus manos a capaces profesionales.

Así el 16 de noviembre de 1961 nació el Reparto Camilo Cienfuegos, de mil 360 viviendas, en la Habana del Este, el primero construido por el Gobierno Revolucionario, obra declarada después monumento nacional.

Fue un sueño hecho realidad de confortables apartamentos, un centro comercial, policlínico, campos deportivos, parques, áreas verdes, dos escuelas primarias, una secundaria, piscinas, círculos infantiles, farmacia, banco y otras instalaciones.

Heroína Nacional del Trabajo (año 2000), mereció también el Premio Mundial de HABITAT (2005) de las Naciones Unidas por su aporte al desarrollo habitacional y urbanístico, entre numerosas distinciones.

Martiana fervorosa y fidelista, primer teniente del Ejército Rebelde, Pastorita engrandece su leyenda, sembrada para siempre en esa primera zona urbanística construida por la Revolución Cubana.

La fina llovizna de los días de invierno hizo su parte en la sedimentación de sus cenizas en el suelo bajo el césped donde fueron esparcidas, el 28 de enero de 2011, en la placita de José Martí -según su voluntad-, a la entrada del Consejo Camilo Cienfuegos.

LA LEYENDA DE PASTORITA

Pastora Núñez González tuvo una larga vida (27 de abril de 1921- 26 de diciembre de 2010), de la cual hay muchas historias por contar, todas verdaderas, pero la leyenda supera el imaginario de los habaneros.

Niña pobre y huérfana de madre, a los cinco años, esa leyenda surge ya en su barrio de Los Pocitos, Mariano, donde era muy admirada, porque siempre ganaba el escolar Beso de la Patria por su elocuencia y patriotismo.

A la edad de 12 años prometió luchar toda la vida para que no hubiera dictaduras en Cuba, ni soldados que disparasen al pueblo.

Su prima Hortensia Valdés González, de 10 años de edad, murió asesinada en agosto de 1933 cuando soldados dispararon contra una multitud, en la barriada de Pocitos, que celebraba la caída de la dictadura de Gerardo Machado.

Muy joven se inició en las filas del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), pero defraudada del mismo, el primero de junio de 1947 renunció a la presidencia del Comité Ejecutivo de su barrio natal Pocitos, en Marianao.

Esta decisión estuvo acompañada, además, del abandono de su cargo de Jefa en comisión del Negociado de Lista y Propaganda de la Renta de Lotería.

‘Prefiero la miseria de la calle, al bienestar de una posición que supone la aceptación de un estado de cosas en la Administración Pública, que realmente desprecio’, expresó en su renuncia al presidente Ramón Grau San Martín.

Entonces se unió al Partido del Pueblo Cubano, PPC (Ortodoxo), fundado por Eduardo Chibás (1907-1951), con los objetivos de independencia económica, libertad política y justicia social.

Un año después conoció en el local de la ortodoxia de Prado 109, en La Habana, al joven Fidel Castro, y allí surgió la amistad entre ambos, que ya anciana aun la llenaba de orgullo y afirmaba sería eterna.

Pastorita fue miembro de la Dirección Nacional de la Ortodoxia, principal fuerza política opositora a comienzos de la década del 50 del pasado siglo, liderada por Chibás paradigma de la lucha contra la corrupción, el crimen y la desvergüenza.

Fue líder de su sección femenina y desde esa posición se propuso sumar compañeras al Frente Cívico de Mujeres Martianas (1952), a favor de la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista y al Movimiento de Ayuda al Preso.

Sus compañeras del Frente Cívico aplaudían cerradamente cuando Pastorita hablaba en asambleas organizadas en el local del Partido Ortodoxo, a las que asistían grupos de jóvenes.

‘Aplaudíamos sus arengas de calor y fervor revolucionario, atacando a la tiranía y a la ortodoxia acomodada’, recordaría el después comandante rebelde Juan Almeida Bosque.

El 9 de abril de 1958, en ocasión de la huelga revolucionaria, dirigió el comando femenino del Movimiento 26 de Julio, en La Habana, integrado por 22 compañeras, que movilizó en distintos puntos de la ciudad a 56 personas, de ellas 14 médicos, para atender heridos.

Fichada por los cuerpos represivos marchó a la Sierra Maestra, el 27 de abril de 1958, día de su cumpleaños.

‘…Prestó extraordinarios y riesgosos servicios al Ejército Rebelde en la lucha contra la tiranía recaudando impuestos…cumplió la misión con singular valentía, eficiencia y honestidad’, reconoció el líder de la revolución, Fidel Castro.

Era pequeña de estatura sólo cuando permanecía callada, porque su voz y la fuerza de sus ojos azules convencían de lo contrario.

Asombra cómo logró cobrar un impuesto de guerra en zonas enemigas a los dueños de grandes riquezas; colectó la cifra de tres millones 812 mil 562 pesos con 66 centavos; 15 centavos por cada saco de azúcar de 250 libras producido en la zafra de 1958 (10 del central y cinco al colono cañero).

Una parte importante sirvió para alimentar y avituallar a los rebeldes de lo más elemental, y el resto, colocado en el extranjero, se empleó en el envío de recursos militares en apoyo a la culminación de la guerra de liberación.

* La autora es historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina

 

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