Juana Bacallao

Juana la cubana, Juana de Cubajuana-bacallao

Por Jesús Risquet Bueno (10 de abril de 2007)

Espíritu burlón, La batea, Del teatro pa’ la calle, Drume negrita o Noche de ronda son canciones interpretadas muy peculiarmente por esta mujer porque en la pista, en el escenario, ella sale a hacer lo que le gusta, lo que quiere porque ella es Juana Bacallao, la diosa negra de los cabarets cubanos.

Así escuché llamarla porque aunque ella no tiene una extraordinaria belleza física, sí es muy justo afirmar que posee un carisma que la hace única en la farándula.

Juana es música de pies a cabezas, todavía con su longevidad levanta los más apáticos de los asientos y hace reír al más avinagrado de los espectadores. Además, Juana no cree en los años para brindarnos la función que esperamos, no sólo por la buena factura de la presentación, sino por todo el andamiaje que significa hasta el vestuario también. No duda en ponerse guantes de franela blanca y tacones altísimos para darnos la imagen de la típica cantante de cabaret con sus poses y glamour.

Juana Bacallao o Juana la Cubana, como más nos gusta llamarle, tiene más de siete décadas de vida artística. Cuentan que desde sus inicios resultaba para todos un verdadero enigma aquella jovencita negra, que para sonreír hacía una mueca, de muy baja estatura, regordeta, barrigoncita, pero con una gracia descomunal sobre el escenario.

Pero el mayor enigma sigue siendo que Juana Bacallao ni canta, ni baila, ni se ha podido aprender jamás un guión musical de cabaret. Las espontáneas ocurrencias y los gestos corporales caracterizan a esta show woman. El timbre de su voz es áspero, nada melodioso ni muy agradable al oído. Siempre hace en el escenario lo que le viene en ganas, canta como le parece, desafina bárbaramente, olvida o cambia la letra de las canciones, sin artificios, sin buena dicción, a veces se le escapa alguna palabrota y hasta ofende a cualquiera, cuando la provocan y no está de venas. Por su puesto que esta espontaneidad produce enormes carcajadas en todos los presentes, es parte del show.

Es que Juana siempre ha sido un caso raro y único en la historia de nuestro arte vernáculo, todo un espectáculo fuera de lo común, extravagante. En la escena se transforma en un ser explosivo y fulminante, sobre todo por su vocabulario de pura candela y gracia popular, llegando a ser hasta en ocasiones vulgar.

tomado de edigital@trabaja.cip.cu

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