Archivo de la etiqueta: Cuba

Un mensaje desde el dolor

Una amiga residente en Guatemala, me hace partícipe a través del correo electrónico, del dolor que siente ante la ola de feminicidio que existe en ese país latinoamericano.

Me escribe desde el dolor que siente por la muerte de una colega: Emilia Quan Stackman, joven de treinta y tres años y dedicada a la investigación sociológica, justamente para indagar por qué en ese país ocurren homicidios inexplicables.

« (…) en Guatemala diariamente asesinan a dos o tres mujeres de manera
Brutal (increíblemente ese es el promedio), este año estamos cerrando con aproximadamente 800 feminicidios, por lo tanto tú puedes preguntarte ¿por qué ésta muerte te deja así?». Escribe consternada mi amiga, cuyas palabras las extrae de donde no desean salir, según me comenta:

«Y es cierto, me deja desganada, sin ganas de escribir, sin ganas de entrarle a la lucha, porque el día que supe que la habían secuestrado y luego nos comunicaron que su cuerpo había aparecido ya sin vida,  un fuerte escalofrío me recorrió el cuerpo y luego vino todo lo demás: la frustración, la impotencia, la rabia profunda, hasta la ira… (…)»

En breves párrafos describe la situación actual de las guatemaltecas. Y culmina así:
«Me consuela saberte lejos pero cerquita, saber que aún contamos la una con la otra, contigo y con muchas que aquí y en otras partes del mundo  la seguimos peleando, por nosotras, por nuestras hijas y por las demás porque yo no quiero más mártires, no quiero seguir lamentando víctimas… quiero celebrar y reírme como cuando caminábamos tranquilas por las calles de tu bella Habana, pero eso aquí, en las calles de Guatemala cada vez se pone más difícil».

También me remite a un artículo de Julio Donis que aparece en la página web La Hora. El autor, igual lo escribió desde el dolor y la rabia. Las preguntas de Emilia, es el titular. Decidí reproducirlo para que los seguidores de Juana: Isla y Mujer puedan establecer comparaciones. La conclusión es evidente: situaciones como esas no acontecen en Cuba.



Los derechos de Leslie

Ya cumplió 11 años. Puede ver, escuchar y comunicarse con familiares y amigos. Se divierte frente al televisor, o mientras juega en la computadora. Muchas veces es quien responde cuando siente el timbre del teléfono en la casa.

Aunque no tenemos vinculo familiar, Leslie Machado Hernández me dice tía. Son de esas satisfacciones que nos deja esta profesión, cuya esencia radica en hurgar hasta encontrar los detalles de la cotidianidad de los cubanos. De encontrar la fórmula mágica con la cual le extraemos al andar diario historias maravillosas, y reales. Vivencias que calan en los más hondos sentimientos personales.

Por eso, nunca le he perdido el rastro a Leslie. La primera entrevista a su progenitora —en el 2000—, me obligó a seguir su evolución. Cada vez que veo sonreír a la niña, recuerdo el día en que la conocí. Todavía estaba en el círculo infantil. Carmen, su mamá, relató con ojos llorosos cómo descubrió —tal vez por los instintos maternales— que su pequeña con a penas tres meses de vida, crecería sin poder ver ni escuchar lo que acontecería a su alrededor.

«Nació sordo-ciega y estuve a punto de enloquecer», me dijo en ese momento. Pero las bondades de Cuba se imponen hasta cuando la naturaleza intenta limitar los derechos humanos. Sigue leyendo

José Alejandro sabe defender sus derechos

Fotos: Manuel de Feria García

«Que el tiempo se detenga. Que nadie envejezca, por lo menos durante nueve décadas. Sobre todo los que tienen entre 5 y 10 años de edad». Tal es uno de los tantos sueños de José Alejandro Rivero Gómez.

«Será una manera de darle un mayor toque de infancia al mundo», argumenta el pequeño que con solo ocho años conoce al dedillo y defiende cada uno de sus deberes y derechos.

«Desde primer grado —rememora— me vinculé al proyecto Derechito, una iniciativa de los estudiantes de la Facultad de Derecho, en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas».

Jose —así prefiere que lo nombren— hace referencia a las actividades comunitarias que realizan los alumnos de la casa de altos estudios en la escuela Marcelo Salado.

«Allí estuve matriculado hasta tercer grado. Ahora estudio en el seminternado Camilo Cienfuegos», advierte.

Basta con prestarle atención unos minutos para percatarse de que es un niño avispado. «¡Qué leguleyo!», dirían al instante.

Mas, es el resultado de las acciones que de conjunto con los docentes realizaron los universitarios. Meritoria labor a través de la cual divulgan los artículos contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. Dicho documento se emitió en 1989 por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés).

«Y los adultos los violan constantemente», afirma sin cortapisas mi entrevistado.

—No seas tan categórico.

—Bueno, no es siempre. Pero soy testigo de cómo algunas personas nos empujan en las guaguas. Además, a veces los padres pelean delante de sus hijos y eso no es correcto. Eso es maltratarlos, aunque no los golpeen. Déjeme aclarar que en mi casa no es así.

— ¿Cómo es la comunicación con tus padres?

— Nos respetamos de ambas partes. Sobre todo con mi papá.

— Claro, eres varón como él.

—No es solo eso. Mami es buena, pero a veces no me deja hacer algunas cosas.

— ¿Cuáles?

—Cocinar, por ejemplo.

—Por supuesto, ella lo hace para cuidarte, eres muy chiquito y es mejor evitar un accidente.

— Puede ser. Sin embargo, me gusta aprender y es mi derecho, ¿no? Por eso mi papá me enseñó a hacer espaguetis. O mejor dicho, yo lo ayudo a prepararlos.

Quien dialoga con José Alejandro puede suponer que tiene delante al protagonista de un cuento infantil. Posee gran poder de imaginación y a la vez se muestra muy realista. Capaz de conversar con locuacidad sobre los temas más diversos.

Su lenguaje evidencia una vasta lectura. A su edad ya se leyó La Odisea, Los Tres Mosqueteros, El Zorro, El Tulipán Negro, Diez Leguas de Viaje Submarino, La Vuelta al Mundo en 80 Días y cuanto libro contenga relatos sobre la cultura griega, romana y egipcia.

También demuestra dominio de las reglas elementales de la cortesía y el respeto hacia el interlocutor. Sobre todo si se trata de una persona adulta. Emplea palabras que en voz de otros infantes, incluso mayores que él, no son frecuentes.

Así se mostró cuando lo conocí. Por cuestiones del azar nos cruzamos en la esquina de Máximo Gómez e Independencia, en pleno Boulevard santaclareño. Venía con un amigo a quien saludé. Durante la conversación Jose solicitó permiso para interrogarme: «¿Usted es periodista?». Tras la respuesta afirmativa de inmediato me sugirió escribir sobre los derechos de los niños. Tal vez creyó que no lo haría. Razón por la que se sorprendió cuando aparecí en su escuela para entrevistarlo.

«Vengo a cumplir contigo», le dije. «Ya veo», respondió sonriente.

El día 20 de este mes, se cumplen 21 años de la Convención de los Derechos del niño. Jose, no es el único cubanito que los disfruta a plenitud.

«Quiero decirle algo importante —solicitó al ver que ya cerraba mi agenda—, los Estados Unidos es el país donde más se violan todos esos derechos. Allí hay abuso sexual, violencia, discriminación de razas y obligan a trabajar a los más chiquitos.»

—¿Es todo lo que deseabas decir?

—Bueno, si es posible ponga en su periódico lo siguiente: Reparto Universitario, calle # 6, apartamento # 6. El que desee llegar a esta casa siempre encontrará las puertas abiertas.

Son estos los sólidos principios de amistad y solidaridad de quien,  con solo ocho años, desea detener el mundo y darle un mayor toque de infancia.

Nervuda raíz de Marinello

Una primicia, a propósito del 112 Aniversario del natalicio de Juan Marinello Vidaurreta, el periodista y escritor villaclareño Luis Machado Ordext, ha querido compartir este acápite de su libro de testimonio, en proceso de edición, Troncal de Azares.

«La tristeza no embriaga con la crítica:

florece como el renuevo que estimula

a crecer y no a equivocarse…». [1]

Navarro Luna

¡Qué paradójico!…, dirán. La demarcación y la obstinada secuela son determinantes, necesarias y puntuales. Ahora enfoco  pretensiones en relación con los amigos: los vivos o los muertos, allí dónde se hallen. Por las inconfundibles iluminaciones entenderán con excelencia cómo los llevé adentro. Con algunos sólo mediaron escuetas señales de apreciación perdurable, y con otros…

A esos hombres surgidos, antes y después, jamás los desdeñaré: las expresiones testimoniadas están prendidas, atadas, indelebles y fusionadas a la refulgencia.

Los diálogos, por supuesto, en aquel entonces, manaban desenvueltos. Cuando la holgura mayor, infranqueable por la lejanía, empañaba el infalible camino finito de  separación, nacía una configuración de tropiezos e inminencias: las fluidas correspondencias.

De un coetáneo tengo avidez de conversar. No precisaré cómo lo intimé: su hechura e inteligencia nunca se extraviarían al escarbar en la reminiscencia. De algo estoy convencido: marcó una ruta, un sendero y estableció el horizonte. Siempre asomó con exacta y nervuda apariencia en las visitas que realizábamos, por separado, a Raúl Ferrer Pérez, en Narcisa, Yaguajay.

Allí, como en otros recintos, coincidíamos los fines de semana. Creo, además, requeríamos de esas compensaciones y discernimientos. Las persistencias de acercamientos, las congratulaciones en Manzanillo, y el coloquio ardiente en La Habana o el recado escrito, reforzaron el imperioso crédito del diálogo y la palabra.

Con tal certidumbre vislumbraba su semblante prendido a la luz del fundamento del Apóstol: «El hombre se siente consagrado en los ancianos».[2]

Juan Marinello Vidaurreta, sobre quien evocaré instantes de un pasado que desandamos, de ningún modo escapará a la recapitulación forzosa y desapasionada. Sigue leyendo

Paulino:«No nací para estar quieto»

Foto y Fotocopia: Ramón Barreras Valdés

A la hora fijada —1:30 p.m, del miércoles 15 de septiembre— la vivienda # 119 de la calle Gloria, esquina a La Cruz, en la ciudad de Santa Clara mantenía la puerta abierta. Uno de sus moradores estaba a la espera de nuestra visita. Mientras tanto, como cada día, se actualizaba del acontecer noticioso a través del periódico Granma.

«Buenas tardes, pase y póngase cómoda», indicó mi interlocutor y enseguida comprendí que en lugar de una entrevista se suscitaría un ameno diálogo.
Un cuadro con la imagen del Guerrillero Heroico, sobresale en una de las paredes de la sala. Encima del enorme librero un busto cuya  pequeñez no minimiza el rostro del gran hombre que representa: Vladimir Ilich Lenin.

Enseguida sospeché que la conversación transitaría por diversos temas.
«Tengo el hábito de guardarlo todo», afirmó Paulino Reyes Moreno, como si adivinara la primera pregunta. Al instante, entre las octogenarias manos, apareció un cúmulo de sobres, estandartes y  diplomas.

«Aprendí desde pequeño a conservar hasta lo más insignificante. Vivir con mis abuelos me convirtió en una persona meticulosa. Con ellos forjé mi carácter. Aprendí a defender  las causas justas y nobles». Sigue leyendo

Mi firma por Lucius

Lo que sentí al conocer de su muerte, está escrito en mi blog Patio Criollísimo. Luego de escuchar las declaraciones de tantos amigos, de los trabajadores del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y el mensaje del presidente del Parlamento Cubano, Ricardo Alarcón en el que dice:

«Los cubanos guardaremos eterna gratitud a Lucius Walker, a IFCO y a los Pastores por la Paz por su lucha constante contra el cruel bloqueo económico que sufre nuestro pueblo y por la liberación de los Cinco compatriotas injustamente encarcelados durante doce años por tratar de evitar acciones terroristas».

No me quedan palabras nuevas con las cuales expresar que todavía estoy consternada. Una única idea resume lo que por siempre quedará en mi recuerdo de este eterno luchador por la paz:  Mantuvo una gran amistad con el pueblo cubano.  Y sobre todo con Fidel.

Así lo dejaría escrito en el libro de condolencias abierto durante el día de hoy en la sede del ICAP en Ciudad de La Habana. Esa sería mi firma por Lucius.

Foto:  Carolina Vilches Monzón.

Zenea, 139 años de un fusilamiento


Bayamo, 25 ago (AIN).- Intelectuales cubanos rindieron tributo este miércoles, en la ciudad de Bayamo, al poeta Juan Clemente Zenea, exponente del romanticismo, y patriota fusilado por tropas españolas el 25 de agosto de 1871.
Escritores, promotores literarios y otros, caminaron desde el lugar donde nació el bardo hasta el parque que lleva su nombre, para colocar una ofrenda floral ante la estatua del autor de Fidelia y Cantos de la tarde, reporta la AIN.
La poeta y narradora Yulexis Ciudad, directora del Centro de Promoción Literaria Juan Clemente Zenea de la provincia de Granma, afirmó que él reflejó su momento histórico.
Dijo que criticó la situación imperante en Cuba, entonces colonia española, y se ubicó entre los principales exponentes del romanticismo lírico del siglo XIX en el país.
Zenea nació el 24 de febrero de 1832, conspiró desde temprana edad contra el dominio colonial, vivió exiliado y trató de regresar al país al comenzar la primera guerra por la independencia.
Seguro de que los insurrectos perderían la contienda, y en pos de una supuesta salida decorosa para los patriotas, llegó a la manigua mambisa a fines de 1870, con misiones de funcionarios españoles y de la emigración cubana.
Fue capturado cuando intentaba salir de la Isla, y fusilado tras un largo y tortuoso proceso judicial, en tanto cubanos y peninsulares lo consideraban traidor.
En su libro Rescate de Zenea, Cintio Vitier coincide con José Martí al afirmar que el poeta no traicionó a la Patria, sino que fue “víctima de una trampa construida en parte por sus propias manos, y que resultó superior a sus fuerzas”.
Son muchas las obras literarias, aparte de innumerables artículos en periódicos y revistas, que publicó en su relativamente corta vida. Varios de sus poemas se incluyen en “EL laúd del desterrado”, además de varios artículos en publicaciones cubanas y españolas de la época como “La Chamarreta”, “El Siglo”, “Revista del pueblo de Cuba”, “Ofrenda al Bazar”, “Álbum cubano de lo bueno y lo bello”, “Brisas de Cuba”, entre otras.
Fundó y dirigió la “Revista Habanera”. Antes de morir tenía el proyecto de una novela en verso y varias leyendas que quedaron inconclusas. En cuanto a poesía, se puede destacar una Antología de versos de temas variados, pero siempre líricos, y su libro titulado “Diario de un mártir”, publicado póstumamente, en 1874, en donde, haciendo uso de un lirismo exquisito y tierno, presagia su infausta muerte.

Alicia, la federada

Tomado de Granma

La prima ballerina assoluta, Alicia Alonso, declaró sentirse honrada al recibir al mediodía del viernes el sello conmemorativo por el cincuentenario de la Federación de Mujeres Cubanas, de manos de Yolanda Ferrer, secretaria general de la organización.

Foto: Yander ZamoraYolanda Ferrer entrega a la Alonso el reconocimiento, en presencia de Alicia Imperatori, fundadora de la FMC.

Durante el breve encuentro, que contempló también la entrega a la FMC por parte de Alicia de una obra del artista José Luis Fariñas, fue evocada la figura de Vilma Espín, que a su condición revolucionaria unió una exquisita sensibilidad artística, y alentó y disfrutó los triunfos del Ballet Nacional de Cuba.

Fidel, los artemiseños y sus espejuelos

Ilustración: Adalberto Linares

Fidel volvió a sorprendernos este 24 de julio. Verlo vestido con el verde olivo rebelde —rindiéndole tributo a los Mártires del 26 de Julio del municipio de Artemisa—, obliga a remontarnos a lo ocurrido por estos días en 1953. Pero el escenario sería la antigua provincia Las Villas, y en específico Santa Clara.

En vísperas del viaje que los inscribiría en la Historia de Cuba como la Generación del Centenario, un grupo de artemiseños transitaron por esta ciudad, engalanada hoy de rojinegro en espera del acto central nacional por aniversario 57 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

El hecho lo rememoró en 1999 Alberto Taboada, en el artículo Fidel combatió con espejuelos santaclareños, publicado por Vanguardia, el sábado 7 de agosto de ese año. Según su testimonio, bien por ferrocarril o carretera, 48 combatientes de ambas fortalezas hicieron breve escala aquí, a distintas horas del 25 de julio. (Melba Hernández y Haydée Santamaría habían arribado el 23). Sigue leyendo