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El Día del Barbero Cubano fue instituido en honor a un santaclareño

No sin cierta sorpresa vimos en el programa “Este Día” de Cubavisión correspondiente al 27 de diciembre del 2007, que se conmemoraba en esa fecha el “Día del Barbero Cubano” y en lo que pudimos captar de la noticia conocimos que este se había propuesto en honor al profesional de este oficio Juan E. Valdés. Esto nos recordó que en nuestra localidad existió una destacada personalidad de finales del siglo XIX y principios del XX de esa profesión, con ese nombre, pero en lo estudiado sobre él no se mencionaba que se le hubiera concedido tal honor. Sigue leyendo

Madelyn Pérez Noa embellece la costa de Caibarién

Madelyn Pérez Noa en el mural que acaba de inaugurar en el II evento Por la Costa

Con la segunda edición del evento de las artes plásticas Por la Costa, inaugurado este jueves, 22 de marzo en Caibarién la pintora Madelín Pérez Noa abreotra página de creación artística a favor del cuidado del medio ambiente.

Dedicado esta vez al coterráneo José Fúster, quien desde hace muchos años reside en La Habana, durante cuatro días el litoral de La Villa Blanca se engalanará con los colores que se combinen desde los pinceles que ahora la visitan.

Con el auspicio de la UNEAC y el Centro Provincial de las Artes Visuales, los artistas locales, de la provincia y el país se unen a la comunidad caibarienense para incidir en su entorno marino.

La obra de Fúster en Jaimanitas, su lugar de residencia, alcanza repercusión nacional e internacional. Allí ha creado el Olimpo de los Cinco, un monumento que dignifica a René, Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio. Por ello aceptó la invitación de Madelyn para dejar «sembrado» el mural Pequeño Salmo en el que se puede leer,dentro de un corazón,  el siguiente poema de Alpidio Alonso Grau:

Corazón con el poema de Alpidio Alonso Grau

Y nuestras iniciales verdaderas

junto a sencillos corazones enlazados

iremos grabando en el árbol del odio

hasta hacer de su tronco

una alta escrita palpitante

columna de amor

y de su fronda enferma

nuestra casa.

Por la costa implica junto a los artistas, la participación de la radio local, vecinos del consejo popular donde se ubica la Galería Noa, escolares y artistas de otras manifestaciones que interactúan en la protección y educación medioambiental a través del arte. (Con información de Radio Caibarién)

 

Proyecto Arte y Parte durante la inauguración de Por la Costa

 

 

Inauguración de Por la Costa

René Batista: Émulo de Feijóo

Por Luis Machado Ordetx

Decía Lezama Lima, al hablar de Mariano Rodríguez, el pintor del orgullo guajiro —los gallos—, que los «artistas de vida prolongada nos llenan de claridad y de pronta respuesta». Eso contra todo capricho luctuoso, transcurrió en Camajuaní, territorio al que escritores villaclareños acudieron para abordar, desde el recuerdo y la permanencia, una parte insustituible de la obra y la vida literaria de René Batista Moreno (1941-2010). Justo el día no pudo ser mejor: martes 22 de marzo, fecha en que el investigador y folklorista cumpliría sus siete décadas de existencia.

La mesa redonda, organizada y coordinada por Alexis García Artíles, fue una suerte de prolongación de aquellas jornadas literarias que durante la Feria del Libro transcurrieron en Santa Clara. Era el antecedente de los intercambios de pareceres que, ahora, en torno al irreemplazable momento, definió a Batista Moreno en los ámbitos del choteo oral, la indagación histórica, folklórica y poética, el periodismo y la cultura.

Constituyó una mirada a esa  actualidad y cubanía que condensa una vasta obra dedicada a enaltecer nuestra idiosincrasia. No se entendería jamás a René sin esa dimensión; desprovista de hondura imperecedera; de sospechas felinas en las búsquedas indagatorias.

Un émulo de Samuel Feijóo iba Componiendo un paisaje —título con el que Batista Moreno ganó el premio Julián del Casal, 1971—; eran andanzas por campos; símbolo de ruralidad orgánica, tal como dice el escritor Yamil Díaz Gómez a la hora de justipreciar la significación del folklorista en ese hacer último que detuvo al camajuanense René en la multiplicación investigativa y popular de los compendios magistrales que desplegados por la revista Signos; huella de una cultura y una cubanía reiterativa en el rastreo del alma nacional del Caribe.
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Marta, la Benefactora de Santa Clara

Nació el 13 de noviembre de 1845.  Su nombre completo es Marta González-Abreu Arencibia. Con su actuar se convirtió en la gran patriota cubana y Benefactora de Santa Clara.

Con su cumpleaños 165, se inició hoy la semana de la cultura en la capital villaclareña. De su vida y obra nos relata la colega Mercedes Rodríguez García, en las páginas de Vanguardia.

En su opinión, Marta Abreu, excelsa Generalísima de Máximo Gómez, no es una más entre todas las mujeres de Santa Clara. «Esta dama de porte distinguido conquistó miles corazones de ambos sexos, raza y clase social. Mas no fueron sus ojos verdes y andar señorial los responsables. Le sobraban virtudes, convicciones, aciertos y cualidades para imponerse a sus atractivos físicos.»

Y agrega que: «El propio Generalísimo Máximo Gómez durante una visita a Santa Clara el 13 de febrero de 1898 expresó: “No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cual es el verdadero valor de esa señora […] Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento”».

Aquí, con sus honorarios fundó el teatro La Caridad, el primer cuerpo de bomberos voluntarios, el ferrocarril y electrificó la urbe. Razones existen para nombrarla La Benefactora de Santa Clara y afirmar que vivimos en la Ciudad de Marta.

Nervuda raíz de Marinello

Una primicia, a propósito del 112 Aniversario del natalicio de Juan Marinello Vidaurreta, el periodista y escritor villaclareño Luis Machado Ordext, ha querido compartir este acápite de su libro de testimonio, en proceso de edición, Troncal de Azares.

«La tristeza no embriaga con la crítica:

florece como el renuevo que estimula

a crecer y no a equivocarse…». [1]

Navarro Luna

¡Qué paradójico!…, dirán. La demarcación y la obstinada secuela son determinantes, necesarias y puntuales. Ahora enfoco  pretensiones en relación con los amigos: los vivos o los muertos, allí dónde se hallen. Por las inconfundibles iluminaciones entenderán con excelencia cómo los llevé adentro. Con algunos sólo mediaron escuetas señales de apreciación perdurable, y con otros…

A esos hombres surgidos, antes y después, jamás los desdeñaré: las expresiones testimoniadas están prendidas, atadas, indelebles y fusionadas a la refulgencia.

Los diálogos, por supuesto, en aquel entonces, manaban desenvueltos. Cuando la holgura mayor, infranqueable por la lejanía, empañaba el infalible camino finito de  separación, nacía una configuración de tropiezos e inminencias: las fluidas correspondencias.

De un coetáneo tengo avidez de conversar. No precisaré cómo lo intimé: su hechura e inteligencia nunca se extraviarían al escarbar en la reminiscencia. De algo estoy convencido: marcó una ruta, un sendero y estableció el horizonte. Siempre asomó con exacta y nervuda apariencia en las visitas que realizábamos, por separado, a Raúl Ferrer Pérez, en Narcisa, Yaguajay.

Allí, como en otros recintos, coincidíamos los fines de semana. Creo, además, requeríamos de esas compensaciones y discernimientos. Las persistencias de acercamientos, las congratulaciones en Manzanillo, y el coloquio ardiente en La Habana o el recado escrito, reforzaron el imperioso crédito del diálogo y la palabra.

Con tal certidumbre vislumbraba su semblante prendido a la luz del fundamento del Apóstol: «El hombre se siente consagrado en los ancianos».[2]

Juan Marinello Vidaurreta, sobre quien evocaré instantes de un pasado que desandamos, de ningún modo escapará a la recapitulación forzosa y desapasionada. Sigue leyendo