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Nervuda raíz de Marinello

Una primicia, a propósito del 112 Aniversario del natalicio de Juan Marinello Vidaurreta, el periodista y escritor villaclareño Luis Machado Ordext, ha querido compartir este acápite de su libro de testimonio, en proceso de edición, Troncal de Azares.

«La tristeza no embriaga con la crítica:

florece como el renuevo que estimula

a crecer y no a equivocarse…». [1]

Navarro Luna

¡Qué paradójico!…, dirán. La demarcación y la obstinada secuela son determinantes, necesarias y puntuales. Ahora enfoco  pretensiones en relación con los amigos: los vivos o los muertos, allí dónde se hallen. Por las inconfundibles iluminaciones entenderán con excelencia cómo los llevé adentro. Con algunos sólo mediaron escuetas señales de apreciación perdurable, y con otros…

A esos hombres surgidos, antes y después, jamás los desdeñaré: las expresiones testimoniadas están prendidas, atadas, indelebles y fusionadas a la refulgencia.

Los diálogos, por supuesto, en aquel entonces, manaban desenvueltos. Cuando la holgura mayor, infranqueable por la lejanía, empañaba el infalible camino finito de  separación, nacía una configuración de tropiezos e inminencias: las fluidas correspondencias.

De un coetáneo tengo avidez de conversar. No precisaré cómo lo intimé: su hechura e inteligencia nunca se extraviarían al escarbar en la reminiscencia. De algo estoy convencido: marcó una ruta, un sendero y estableció el horizonte. Siempre asomó con exacta y nervuda apariencia en las visitas que realizábamos, por separado, a Raúl Ferrer Pérez, en Narcisa, Yaguajay.

Allí, como en otros recintos, coincidíamos los fines de semana. Creo, además, requeríamos de esas compensaciones y discernimientos. Las persistencias de acercamientos, las congratulaciones en Manzanillo, y el coloquio ardiente en La Habana o el recado escrito, reforzaron el imperioso crédito del diálogo y la palabra.

Con tal certidumbre vislumbraba su semblante prendido a la luz del fundamento del Apóstol: «El hombre se siente consagrado en los ancianos».[2]

Juan Marinello Vidaurreta, sobre quien evocaré instantes de un pasado que desandamos, de ningún modo escapará a la recapitulación forzosa y desapasionada. Sigue leyendo