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Genuina cubana: Celia Sánchez Manduley

celiasanchez2Revista Mujeres.- Larga es la lista de mujeres cubanas que a lo largo de la historia lucharon por la independencia de Cuba, primero colonia de España y después convertida en una neocolonia por Estados Unidos. Una de estas hijas gloriosas fue Celia Sánchez Manduley.

Calificada como la flor más autóctona de la revolución, Celia es el símbolo de la sencillez, abnegación y patriotismo que caracteriza a la mujer cubana.

Nacida en 1920 en Media Luna, provincia de Granma, fue una apasionada estudiosa de las ideas y pensamiento revolucionario y antimperialista del Héroe Nacional José Martí. Sigue leyendo

Pastorita Núñez, constructora de sueños

Mediante un mensajes del grupo  Yo apoyo a la revolución cubana de Facebook  recibí esta reseña sobre la vida Pastorita Nuñéz, fallecida recientemente y deseo compartirla con los lectores de mi blog.

Por Miguel Enríquez

Desde el mismo día en que nació el 27 de abril de 1921, Pastorita Núñez González ganó el calificativo de “rebelde” porque, según cuentan, no paraba de llorar, en manos de la partera. Y no lo perdió ni lo perderá nunca, ni siquiera ahora, cuando una hemorragia cerebral ha apagado su vida, porque los sueños que construyó siguen imbatibles.

La destacada revolucionaria, colaboradora del Comandante en Jefe Fidel Castro y combatiente del llano y de la Sierra, vio la luz en el seno de una familia obrera.

Huérfana de madre a los cinco años, ya a los doce, en agosto de 1933, participó junto a su padre en una manifestación popular contra la tiranía de Gerardo Machado y dos años después conoció a Eduardo Chibás, líder del Partido Ortodoxo, en el que militó.

Desde joven perteneció a la organización Hermandad de los Jóvenes Cubanos junto a Juan Manuel Márquez. Participó en incontables acciones revolucionarias, por las cuales sufrió numerosos arrestos.

Fue activa combatiente clandestina en las filas del Movimiento 26 de Julio y fundadora del Frente Cívico de Mujeres Martianas. En junio de 1958 ascendió a la Sierra Maestra. Como guerrillera, con el nombre de guerra Agustina, alcanzó los grados de Primer Teniente del Ejército Rebelde.
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Los 80 de Chiquitica

Es una grandiosa mujer. Mas, todos la nombran Chiquitica. Dice que fue su padre quien le adjudicó el apodo. Sin ser la menor de los siete hermanos, tal vez se lo ganó por la pequeña estatura.

Estatura que a los 80 años, cumplidos este 9 de junio, se eleva mientras la rodean hijos, nietos, bisnietos, sobrinos, yernos, nueras y amigos. Tronco y sostén de una familia forjada desde los valores y principios revolucionarios. Sobre todo a golpe de batea y plancha al carbón.

Sí, porque bastante ropa lavó y planchó para contribuir a la alimentación de sus cinco descendientes. Entre tanto, el esposo, ya fallecido, recorría los campos hasta encontrar dónde cortar caña y recibir un pago que alcanzara para lo necesario. A veces, él se valía de su prodigiosa voz, para en bares y cantinas, tras cada canción recibir algunos pesos que garantizaran la vestimenta y el calzado de todos en la casa.
«Con esa voz me enamoró», narra ella de vez en cuando. No olvida los boleros que en tantas ocasiones le dedicó, o cantaron a dúo. Muchas veces para evadir en él los celos y erradicar en lo posible sus actitudes machistas.

Un puntal humano y comprensible. Eso es Lilia Águila Quevedo, la Chiquitica que en 1960 aceptó el cargo de presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), en una de las últimas cuadras de la calle Ignacio Agramonte, en el municipio de Cruces, de la provincia Cienfuegos. Todavía se mantiene en el cargo.
«¿Hasta cuándo estarás al frente del CDR? Ya es hora de encontrar tu relevo», le digo cada vez que la visito. Pero ella, infatigable ama de casa, fidelista desde la cabeza a los pies, únicamente responde: «No me molesta seguir dirigiendo la cuadra, además, ya me he ganado el respeto de los vecinos y responden ante cada tarea».

Este miércoles, su mirada no es tan clara como de costumbre. Recientemente se sometió a una operación del ojo izquierdo y todavía se recupera. No obstante, siente el cálido abrazo y el beso cariñoso de quienes vienen a felicitarla. Sigue leyendo

Celia: La flor más autóctona de la Revolución

celia1Todavía no cumplía yo los diez años, cuando aquel 11 de enero sentí que otra vez la tristeza entraba en mi hogar traída por las imágenes de la televisión. La primera ocasión ocurrió cuatro años antes cuando en la pequeña pantalla apareció la transmisión del sepelio de las víctimas del crimen de Barbados.

La noticia de 1980, y las imágenes que la acompañaron, también llegaron a la par de las lágrimas de mi abuela y mi madre, conocedoras de cuánto había hecho esa mujer cuya muerte se anunciaba. Entre tanto, yo apenas entendía el porqué de tanta conmoción.

Solo el tiempo, y la posibilidad de crecer leyendo libros de Historia de Cuba, me ayudaron comprender las razones por las que ese día fue tan luctuoso para toda Cuba.

«Nunca dejó una carta sin respuesta. Quienes se dirigían a ella para plantear un problema, siempre encontraron alguna solución», sentencia aún mi mamá al recordar cuánta laboriosidad caracterizó a La Flor más autóctona de la Revolución.

Cuando lo consideré oportuno y posible —a mis 30 años—, escalé la ruta seguida por ella para llegar al Pico Turquino. Creo que ningún cubano debe negarse la maravilla de admirar por sí mismo el busto de José Martí que con sus propias manos, ella ubicó en la mayor elevación de la Isla. También visité el museo dedicado a ella en Manzanillo y lamento no haber llegado hasta su Media Luna natal.

Una foto suya, la menos divulgada quizá, aparece en la colección Retratos de patriotas cubanas, un exquisito regalo del Héroe de la República de Cuba Antonio Guerrero. La exposición transitó por varias provincias del país del 9 de enero al 9 de febrero de 2008. Para algunos resulta un privilegio poseer estas imágenes. Posibilidad que ahora me permite hacer partícipes a los lectores de mi blog la dedicada a Celia, así como el texto que aparece en el reverso:

Celia Sánchez Manduley
(1920-1980)
Nació en Media Luna, provincia de Oriente, el 9 de mayo de 1920.
Militó en el partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), y en 1953, año del Centenario del nacimiento del Apóstol, José Martí, escaló el Pico Turquino para colocar un busto de bronce del Maestro.

Fue protagonista de la epopeya cubana por la definitiva independencia. Ejemplo de consagración y fidelidad a la causa de la Revolución. Heroica y audaz, su aporte resultó decisivo en los planes para posibilitar el desembarco de los expedicionarios del Granma, así como el reagrupamiento y posterior consolidación del Ejército Rebelde. Creó una eficaz red de apoyo, de vital importancia para sostener a los expedicionarios sobrevivientes luego del combate de Alegría de Pío y para abastecer después a los rebeldes en la Sierra Maestra. El 19 de marzo de 1957 se convirtió en la primera mujer guerrillera del Ejército Rebelde. Participó en el combate del asalto al cuartel del Uvero, primera acción importante de la tropa revolucionaria.

Luego del triunfo de la Revolución desempeñó importantes tareas. A su labor paciente y esmerada se debe la conservación de un cúmulo de documentos de alto valor histórico, de cuya custodia se encargó durante toda la Guerra de Liberación y que fueron la base de la actual Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado que creó.

Fue fundadora del Partido Comunista de Cuba y miembro de su Comité Central. Trabajó siempre junto a Fidel, que depósito en ella toda su confianza. Fue miembro del Consejo del Estado. A su nombre y quehacer está indisolublemente unido un gran número de obras que evidencian su sensibilidad y cultura, tales como el Parque Lenin y el Palacio de Convenciones. Desempeñó un papel relevante en la historia revolucionaria cubana.